| Manifiesto Programa
Contestación Cuestionario Manifiesto Programa del PCE del Comité Provincial de León
Comité Provincial de León / dic 06
Prólogo: El capitalismo fracasa como sistema económico y social válido para dar una vida digna a toda la humanidad. No convence, pero no está derrotado. Es contestado de forma importante:
¿Es posible un cambio o sólo mejorar el capitalismo?
No solamente es posible el cambio, sino que es completamente necesario. Cuanto más tiempo se tarde en producir este cambio, más desigualdad, explotación, deterioro del medio ambiente, etc., tendremos.
La exhortación y la persuasión no nos llevarán a ninguna parte. La riqueza y el poder no escuchan y nunca compartirán lo que tienen por voluntad propia. Las clases dominantes no renuncian a sus privilegios. En realidad, siempre quieren más. Nada es nunca suficiente y ningún grado de sufrimiento humano, en sí mismo, ha conseguido en la historia de la humanidad que cambie ni su política ni su conducta. Todo el mundo sabe perfectamente lo que se debería o se tendría que hacer si la finalidad fuera realmente un reparto más justo de los ingresos, poner fin al hambre, etc. El problema no es persuadir a este capitalismo de que sus políticas son erróneas, sino obtener el poder. Obtener el poder de forma democrática y colectiva, de tal forma que sea redistribuido entre todos los colectivos, articulado horizontalmente, en donde se negocien las decisiones entre quienes son afectados por las mismas, para detenerlos y revertir esta carrera desenfrenada hacia el suicidio colectivo.
Para mucha gente la aceptación de la lógica del mercado como motor de la economía, pero regulando y limitando sus efectos perversos e impidiendo sus abusos, es una solución razonable y realista. El modelo de referencia es el de la sociedad europea de después de la II Guerra Mundial, con sus pactos sociales entre el capital y el trabajo, con el Estado sirviendo de garante y de árbitro de la repartición de las riquezas a través de un sistema progresivo de impuestos y con amplios servicios sociales públicos. Se trataría de trasladar este modelo a escala mundial, pero tratando de reducir, al mismo tiempo, la destrucción del medio ambiente y las injusticias sociales. Las alternativas de esta orientación (p.e. tasa Tobin) no cuestionan la lógica del capitalismo, reformándolo y dándole un “rostro más humano”, pero que no atacan de raíz las causas estructurales que provocan la injusticia social que conlleva. No obstante, si bien es cierto que muchas de estas medidas no apuntan al origen del problema, ni impugnan la lógica de un sistema, pueden significar batallas necesarias para avanzar en la mejora de los derechos y la vida de miles de gentes que están en situaciones de explotación tal que no tienen ninguna otra alternativa.
Pero, como comunistas, apostamos clara y decididamente por un enfoque postcapitalista que considera la organización de la economía sobre otras bases diferentes a las del capitalismo (máximo de beneficio que se traduce en acumulación, como fuente de la actividad productiva y, por ende, del crecimiento). Frente a ello, el postcapitalismo considera la economía como una actividad que permite asegurar las bases materiales del bienestar físico y cultural del conjunto de los seres humanos. Mientras que la primera concepción da más valor al esfuerzo de las personas individuales, la segunda subraya el hecho de que la economía es una construcción colectiva y recuerda que el mercado es una relación social. Queda bien claro que, para esta corriente, las alternativas se sitúan en la superación del capitalismo. No se trata de la abolición inmediata del capitalismo en general, de toda expresión de relaciones capitalistas de producción, distribución e intercambio, sino de abolir el capitalismo neoliberal dependiente y asegurar el desarrollo nacional e internacional con justicia social y en democracia participativa, que supere la pobreza, el desempleo profundo y crónico, el atraso educativo, cultural y científico-técnico, que garantice la salud, la vivienda, el medio ambiente, la equidad de géneros; que reactive la economía, reconstruya y fortalezca el tejido productivo nacional, agropecuario e industrial, apoyando la pequeña y mediana empresa, las empresas cooperativas y desarrollando la integración regional. Es decir, construir la base económica y social que haga posible transitar a una sociedad socialista.
No se pueden desechar las propuestas estratégicas y las medidas programáticas concretas del primer planteamiento, pues, en estos momentos, hay demasiadas personas que viven en condiciones infrahumanas y no podemos esperar a cambiar todo el aparato capitalista para hacer algo al respecto. Pero sólo tendrán sentido si las entendemos como “soluciones” parciales y temporales que se enmarcan en una estrategia global de progresiva ruptura frente al capitalismo y de defensa de un proyecto de sociedad guiado por una lógica antagónica a la del capitalismo. Los términos actuales de esta alternativa, por tanto, no son muy diferentes de aquellos que Rosa Luxemburgo definía en 1918: “socialismo o barbarie”.
Bloque A:
1. ¿Qué es para ti el Socialismo?
Una ideología política/social y económica según la cual el Estado es titular y gestor de los principales medios económicos (empresas, industria, servicios, banca, etc) y prevalece la justicia en su sentido común más amplio, junto con la solidaridad. Tradicionalmente se ha diferenciado el Socialismo del Comunismo como dos diferentes “etapas” de la revolución obrera. En el socialismo aún pervivirían elementos de la sociedad capitalista (diferenciación de clases, propiedad privada), pero se avanza firmemente hacia una sociedad comunista, arrebatando cada vez más parcelas de poder al capitalismo.
2. ¿Qué es para ti el Comunismo?
A cada cual según sus necesidades, y de cada cual según sus capacidades. Fase última de la evolución de la sociedad humana. Puede considerarse utópica o bien muy lejana de la situación actual. Es la desaparición final de las clases sociales llevada a cabo mediante la abolición de la propiedad, entendida ésta como instrumento de la explotación del ser humano por el ser humano.
3. ¿Qué es para ti ser comunista?
Es luchar por un mundo más justo y solidario en un proyecto político con otros camaradas que transforme la sociedad en un mundo digno para todos los seres humanos. Es ser lo más coherente posible en mi vida diaria con los principios que defiendo. Es dedicar cada día tiempo y esfuerzo para hacerlo posible, tanto en el trabajo en el Partido como en la relación con mi entorno. Es aprender a sentirme orgulloso de ser comunista y proclamarlo abiertamente. Es considerar que los principios y las prácticas que defendemos son tan necesarias y fundamentales para los seres humanos que me siento obligado a difundirlos allí donde trabajo y me relaciono.
4. ¿Crees que el Manifiesto Comunista de Marx y Engels sigue teniendo actualidad? ¿Por qué?
Sigue teniendo actualidad, mientras sigan existiendo explotadores y explotados. Su actualidad sería extensible a muchas otras obras filosóficas o ensayos políticos: porque incentivan el pensamiento, nos impulsan a reflexionar y analizar críticamente la realidad y a transformarla. El análisis de las condiciones de explotación fue acertado y sigue siendo vigente. Habría que actualizar el lenguaje y adecuarlo a las condiciones de la globalización neoliberal (economía financiera, relaciones norte-sur, organismos internacionales, etc.)
5. ¿Crees que es posible un Mundo (6.300 millones de habitantes) en el que la igualdad más completa pueda sustentarse en las formas de consumo del Primer Mundo? ¿Qué reflexión puede hacerse y a dónde te conduce?
La actual economía capitalista mundial es incompatible con la preservación de una biosfera capaz de acoger, en condiciones aceptables, a la humanidad futura. El modo de vida consumista de los países enriquecidos no es universalizable. Pero es imposible la consideración de los límites ambientales sin cambiar la propia esencia del modelo; es decir, sin poner patas arriba la “ética” del crecimiento material y la acumulación, pilar central del capitalismo.
No podemos seguir permitiéndonos la unidimensionalidad de la economía y de la política: urge que vuelva a tener vigencia la sumisión de las actividades económicas a criterios sociales, de avanzar hacia una “sociedad de la sobriedad”. Sólo la superación de la economía del usar y tirar, la contención del alud de tráfico, la limitación del ecológicamente devastador transporte de mercancías a distancias cada vez mayores y sobre todo desengancharnos de la adicción al ‘siempre más’ y aprender a decir ‘es suficiente’ ofrecen la posibilidad de crear un margen ecológico suficiente para legar a las nuevas generaciones una biosfera aún soportable.
Es una respuesta preventiva ante la perspectiva del grave desequilibrio medioambiental actual y ante la posibilidad de una crisis ecológica global de consecuencias catastróficas para los seres que habitamos el planeta. Y esta respuesta supondría que el consumo ya no será la función básica de la gente sino una función accesoria, porque su finalidad no será el negocio sino el cubrir necesidades básicas. La economía deberá ser relocalizada, el movimiento de mercancías será penalizado y se incentivará la producción de proximidad. Como contrapartida será decretada la libre circulación de las personas por todo el planeta.
6. ¿Crees posible el Socialismo en un solo País?
Creo que no es posible actualmente. La globalización ha impuesto unas reglas internacionales que aplastan cualquier intento “nacional” de salirse del sistema. La globalización capitalista se asienta en la regulación y amparo legal que le brindan ciertas instituciones internacionales con “fines particularistas” como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio, que amordazan a los países y les imponen férreos planes de ajuste estructural a los que se tienen que someter si quieren sobrevivir.
Bloque B:
7. ¿Podrías señalar y describir los conflictos económicos, sociales, políticos e ideológicos que en estos momentos conforman la globalización capitalista?
La globalización capitalista se manifiesta en todos los ámbitos de la vida:
• CONSECUENCIAS ECONÓMICAS:
Fundamentalismo de mercado: imperio de los beneficios por encima de las personas.
Aumento de impuestos indirectos y rebaja progresiva de los directos.
Las rebajas fiscales para las corporaciones
Evasión fiscal de las multinacionales: paraísos fiscales
Dominio de la “economía financiera” y no inversión en industria real.
La economía sumergida.
Privatización y venta de los servicios públicos
• CONSECUENCIAS LABORALES
Deslocalización empresarial hacia el Sur y oriente.
Zonas de libre comercio
Aumento del país de los autónomos
Siniestrabilidad laboral como consecuencia.
Precariedad y flexibilidad laboral
La subcontratación.
La directiva Bolkenstein
La destrucción y división de la clase obrera
La escisión internacional, nacional y dentro de los propios sindicatos
• CONSECUENCIAS POLÍTICAS
El gobierno en la sombra de las multinacionales
La quiebra de la democracia
El desprestigio de la política y el fomento de la no participación y el escepticismo
La reconfiguración del papel del Estado: estructura policial y represiva
• CONSECUENCIAS SOCIALES
El desmantelamiento del “Estado de Bienestar” en el norte
La quiebra de la solidaridad: el surgimiento del neoindividualismo competitivo
La exclusión y fragmentación social
La quiebra de la conciencia de clase
La culpabilización de las víctimas: quien no tiene es porque no quiere
La propiedad intelectual: biopiratería, las patentes, los cánones...
• CONSECUENCIAS MEDIOAMBIENTALES
La crisis ecológica
La destrucción de la capa de ozono y el cambio climático
La depredación medioambiental
Las guerras por el agua
La deforestación y desertización
La concentración urbana y el éxodo rural
La especulación inmobiliaria
La pérdida de la biodiversidad
La utilización de los productos transgénicos como forma de especulación
La pérdida de la soberanía alimentaria
• CONSECUENCIAS EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES
El neoimperialismo como guerra por los recursos naturales
El desprecio e incumplimiento del derecho internacional: hipocresía del doble rasero
La supeditación de la ONU a los intereses imperialistas
El negocio de la guerra contra el “terrorismo”
El negocio de la “deuda externa”
La mercantilización de las grandes ONG
El narcotráfico, la prostitución y el tráfico de armas
• CONSECUENCIAS HUMANAS
La inseguridad vital sin proyectos de futuro
El consumismo
La migración hacia la marginación y exclusión social
El afianzamiento del patriarcado
La violencia como medio de expresión y resolución de conflictos
• CONSECUENCIAS CULTURALES
La colonización cultural: Monoculturalismo “made in Norteamérica”
La cultura de la satisfacción ("yoismo")
La privatización de la cultura
La publicidad consumista
El control de la información: creciente poder de los mass media
• CONSECUENCIAS IDEOLÓGICAS
La "satanización" de las ideologías críticas
El “pensamiento único”
Represión del pensamiento divergente
TINA (There is no alternative)
La privatización y venta de la educación a la empresa
8. ¿Cuáles de ellos se manifiestan en tu entorno laboral, familiar o social?
Prácticamente todos
9. ¿Cómo ves la situación del Movimiento Obrero? ¿Cómo ves el Movimiento Sindical?
El movimiento obrero de Europa se ha desintegrado y asimilado al sistema. Se ha acomodado en una situación que vive de las “migajas” del sistema y que lucha por no perder, viendo como está el panorama a nivel mundial. Las condiciones en las que vivimos en el Norte se asientan sobre el expolio de las riquezas y los recursos del Sur. La clase trabajadora del Norte ha sido “amordazada” por el capitalismo al darle, de rebote, parte del botín extraído de los más desposeídos. Y no quiere perder esos privilegios.
Una parte de la clase obrera textil alemana son los trabajadores y las trabajadoras de Singapur y Malasia de las empresas textiles alemanas; una parte de la clase obrera de la industria electrónica de Estados Unidos son los trabajadores y las trabajadoras de México o de Santo Domingo en las plantas ensambladoras; sin embargo, los sindicatos del textil o de la industria electrónica sólo representan a las personas trabajadoras que viven dentro del territorio nacional de Alemania o Estados Unidos. Muchas veces enfrentados y convertidos en enemigos por las reivindicaciones locales frente a los competidores.
La desaparición de las fronteras nacionales para el comercio y la destrucción de los sindicatos ha “eliminado todas las inhibiciones”. Las políticas de deslocalización exigen la previa anulación de cualquier resistencia sindical. Cuando se producen protestas contra estas condiciones, cada vez más leoninas, las empresas multinacionales utilizan la amenaza de la deslocalización como una eficaz baza negociadora. Exigen y casi siempre lo consiguen, a cambio de mantener abiertas sus instalaciones, modificaciones sustanciales en las condiciones de trabajo (aumento de la jornada laboral y reducción de los salarios).
Probablemente, el gran impacto del miedo social, potenciado por los medios de comunicación, y la debilidad de las organizaciones sindicales (situadas en la difícil encrucijada de aceptar las imposiciones de la patronal o aparecer como responsables de la pérdida de puestos de trabajo) ha dado alas a esta estrategia. Casi de la noche a la mañana, los sindicalistas descubren que ya no discuten por un par de puntos porcentuales para sus afiliados y afiliadas, sino por la propia supervivencia de los sindicatos.
Casi siempre, los sindicatos intentan enfrentarse a estos intentos de chantaje, y casi siempre pierden el conflicto, porque los empresarios y las empresarias logran enfrentar entre sí a las plantillas, fábrica contra fábrica. El resultado final está siendo una prolongada y cada vez más grave crisis de la clase obrera, de su representación sociopolítica y de su poder social en prácticamente todo el mundo. Tan sólo el dinamismo sindical en algunos países del tercer mundo (Corea, Brasil, Bangladesh, Filipinas o Sudáfrica) y una cierta revitalización cuando las organizaciones obreras se han incorporado a grandes movimientos sociales de protesta contra la globalización neoliberal, están evitando una derrota definitiva y en todos los frentes del movimiento obrero, en las décadas de la globalización.
Se está llegando así a una grave escisión de la clase obrera, no sólo ya entre países, sino también dentro de los países, en estratos cada vez más segmentados (fijos y temporales, con contrato e ilegales, con convenio colectivo y sin él), reduciendo así el impacto de los métodos colectivos de lucha tradicionales de los sindicatos. Con esta fragmentación se ha quebrado la base organizativa de los sindicatos. La precarización, la flexibilidad de mercado y la subcontratación pone a los trabajadores y a las trabajadoras en condiciones de tal debilidad, con las condiciones de un contrato precario, que hace casi imposible la sindicación y, desde luego, cualquier tipo de reivindicación laboral. La presión del despido y la presión de quedar en el paro son suficientes para desmotivar a cualquiera que intente realmente participar o reivindicar algún derecho en el mundo laboral. Además, el alto grado de rotación de las plantillas, la organización cambiante de los turnos y de las posiciones, y la desaparición de los grandes espacios comunes para pasar los descansos, hacen difícil coincidir con un número sustancioso de compañeros y compañeras de trabajo el tiempo suficiente para establecer una mínima relación de confianza y complicidad que sirva de base para algún tipo de lucha colectiva.
Las asociaciones patronales aprovechan la nueva debilidad de su antiguo interlocutor social y ponen en marcha una ofensiva tras otra: acortar el pago por enfermedad, revocación del derecho de huelga, pues las empresas huelguistas “tan sólo perderían cuota de mercado”, despido libre, etc. Y en esto se ven acompañados por los gobiernos e instituciones internacionales que, en aras de la competitividad y la apertura de los mercados, exaltan la desregulación laboral.
En cuanto al movimiento sindical, el modelo socialdemócrata lo ha ido integrando en la maquinaria del sistema con la intención de otorgar una pátina de comportamiento medianamente civilizado al capitalismo realmente existente. Este modelo ha supuesto su progresiva burocratización, convirtiéndose con frecuencia en puntal decisivo en la lógica del sistema.
En este proceso de integración en el sistema, han surgido los términos mágicos “diálogo social” y “consenso social”, como elementos cruciales en la acción sindical, en los que se disuelve cualquier alternativa transformadora. Consenso es la enunciación de la supuesta armonía. En este sistema ya no existe más como lucha entre clases opuestas, en diferentes alternativas; existen sólo pequeñas variaciones, ajustes, cambios en aspectos que no comprometan la dinámica global.
Pero hay que decir, en su descargo, que los sindicatos han tenido y tienen que defender en muchas ocasiones solos y a la desesperada en el Norte, lo que eran principios compartidos por todos en décadas anteriores. Lo asombroso y lo tremendo del ‘éxito’ del neoliberalismo es que, además de haber arrinconado la crítica al Estado del Bienestar por ser éste insuficiente, ha combatido con tal dureza los fundamentos del mismo que hoy ya hasta parece revolucionario defender los mínimos logros conseguidos en la postguerra: la estabilidad en el empleo, un sector público fuerte, unos sindicatos enraizados en la sociedad y un papel redistribuidor del Estado.
La lucha sindical actual está siendo una lucha a la defensiva. Ya no ofrecen una visión de una sociedad alternativa a la pesadilla neoliberal. A lo sumo, intentan atenuar los golpes: privatizaciones graduales, menos pérdidas de empleo, mayores indemnizaciones a los trabajadores despedidos, etc. Las huelgas tienen poca fuerza ya: para una multinacional, organizada a escala mundial, ofrecen más bien una bienvenida ocasión de ahorrar costes salariales e incrementar los beneficios de la empresa “emigrando” a países que le ofrezcan mejores ventajas fiscales y salariales. Por eso, en la mayoría de las ocasiones, los sindicatos tratan de ‘evitar conflictos’ o procuran consolidar lo que ya han logrado.
El sindicalismo, fruto de dos siglos de luchas obreras, está en crisis en todo el mundo, como están en crisis todos los instrumentos de defensa colectiva y pacífica de la gente que vive de su trabajo, y que ahora, librado cada cual a su suerte, sobrevive obligada a aceptar, sí o sí, lo que los empleadores exigen: el doble de horas a cambio de la mitad del salario.
10. ¿Qué política de alianzas generales es factible en tu entorno inmediato?
Alianzas provisionales y puntuales con todos aquellos movimientos sociales y políticos que apoyen o converjan en las luchas que mantenemos para actuar juntos por un objetivo común. Variarán, según las circunstancias, pero se puede suponer, en general, que serán los sindicatos de clase, los grupos feministas, los movimientos críticos de estudiantes, los ecologistas, las organizaciones de solidaridad norte-sur, los movimientos vecinales, los comités de defensa de las personas inmigrantes, los defensores y defensoras de los derechos humanos, los movimientos por la paz, los cristianos de base, los sindicatos agrarios, el movimiento antiglobalización, los movimientos en defensa de los animales, etc.
11. ¿Cómo se manifiesta la ética y la coherencia en la acción política?
Practicando con el ejemplo. No considerando la política como una “salida profesional” en la que asentarse. No cediendo a pequeños chantajes pragmáticos, en contra de los principios que se dicen defender. Siendo austeros y parcos con la utilización de los recursos públicos. Mostrando transparencia en todo lo que se hace, en lo interno (con el partido) y en lo externo (hacia la ciudadanía).
12. ¿Que influencia crees que tiene el feminismo en la transformación social?
El capitalismo se asienta en la mirada patriarcal sobre el mundo, una mirada de conquista, lucha, competencia, dominio y violencia. Es una mirada con la que han teñido la socialización y el aprendizaje de cientos de generaciones de hombres y mujeres a lo largo de la historia de la humanidad. Romper este cristal en la mirada es uno de los elementos esenciales para generar una nueva forma de acercarse a la realidad, una estrategia esencial para luchar frente a la globalización neoliberal.
La lucha antipatriarcal no es ajena ni paralela a la lucha anticapitalista. Son dos aspectos de la misma lucha, son dos caras de la misma moneda porque ambos son sistemas entrelazados que se apoyan y sostienen mutuamente.
Esto supone no sólo decir “quiero estar aquí, quiero ser igual”, desde el feminismo de la igualdad, sino también decir cómo piensan las mujeres que deberían ser las cosas, desde el feminismo de la diferencia. Ya han empezado a decir como quieren que sean las ciudades, cómo quieren que se diseñe la vida económica, los repartos de los tiempos, del trabajo, etc.
13. ¿Qué lugar ocupa el feminismo y que papel juega en nuestro proyecto revolucionario?
Un papel de lo más importante, ya que es imposible la paz, la transformación social, la igualdad de clases y el socialismo sin la desaparición de la primera opresión de la humanidad que, en palabras de Engels, no es otra que la del hombre a la mujer. Por eso el feminismo debería jugar un papel mayor en nuestro proyecto revolucionario que el que ha tenido en el pasado y ser transversal en todo proyecto y acción que se emprenda.
Bloque C:
14. ¿Por qué estás afiliado/a al PCE?
Porque comparto los principios ideológicos del PCE. Sus militantes, a lo largo de la historia, se han destacado en la defensa de los intereses de los trabajadores y las trabajadoras, de la naturaleza y de los desposeídos/as. Considero que es el único partido que puede transformar la sociedad realmente.
15. ¿Qué grado o nivel de militancia tienes?
Los niveles de militancia van desde muy escaso a muy elevado, entendiendo la militancia no solo como participación en la actividad orgánica del Partido, sino como la participación sindical, en movimientos sociales, vecinales, etc. Hay un pequeño grupo que mantiene una militancia muy activa y sostiene la vida orgánica del partido (especialmente en León, Fabero y Ponferrada) y el resto de las personas afiliadas que participan en la medida que pueden, tanto en el trabajo cotidiano del partido como en acciones de lucha social (memoria histórica, lucha feminista, sindicalismo crítico, participación política, etc.). Hay una buena relación entre los militantes. Especialmente, destacar, el alto nivel de participación y actividad de las Juventudes Comunistas en León.
16. ¿Qué periodicidad y actividades tiene tu vida orgánica?
La actividad orgánica va desde una participación ocasional hasta la participación diaria según los casos. Lo más frecuente es la participación en la reunión semanal del PCE o de la UJCE y en los actos organizados por el Partido o la UJCE.
17. ¿Qué experiencia de movilización es la más importante en la que ha participado y cuándo tuvo lugar?
Las experiencias de movilización más importantes han sido: la de "OTAN NO"; la del sector de la construcción de la provincia de león en 1983; contra la guerra de Irak en el 2003.
18. ¿Cuales son tus fuentes de información?
Las más habituales, además de la TV, la radio y los periódicos locales, son: Mundo Obrero, web del PCE, Gaceta Sindical de CC.OO., Nuestra Bandera, contrainformación en la red (Rebelion, Nodo50, Kaos en la red, Insurgente...), prensa alternativa (Diagonal, Le Monde Diplomatique, El Otro País, Revista Pueblos, New Left Review -en castellano- Resistencia...), otras revistas (Amnistía Internacional, Greenpeace...)
19. ¿Qué cambios, programas y propuestas políticas y organizativas echas de menos o propones para que te incorpores a una actividad plena y más racional?
Se echa de menos el contacto del PCE con la gente de la calle, como consecuencia, entre otras, de no tener presencia política y haberla cedido a IU. Una actitud diferente por parte de IU: la situación actual nos desgasta y lastra la acción política de una izquierda transformadora. Se echa de menos un sindicato que nos represente, como CCOO anteriormente, cuando era un sindicato de clase. Retomar una mayor línea de clase en nuestras propuestas políticas. Recobrar nuestra fuerza en las asociaciones, fábricas... Mayor compromiso por parte de la militancia. Más movilización. Promocionar al Partido de la Izquierda Europea como tribuna de debate público alternativo sobre la UE.
Discutir más las propuestas electorales y hacer un seguimiento de su cumplimiento.
20. ¿Cómo podría compaginarse la actividad institucional y la actividad política partidaria? ¿Cómo ves la actuación y protagonismo del partido y sus militantes en el proceso político actual y en la preparación de las elecciones municipales y autonómicas? ¿Qué concepto tienes de la democracia participativa, cómo la ves, es posible avanzar con ella?
La actividad institucional debería estar mejor aprovechada. Cuando se logra un concejal de IU en un ayuntamiento hay que hacer políticas verdaderamente sociales para que la gente se de cuenta de quiénes somos y qué queremos. El representante institucional representa las decisiones de su partido. Es fundamental la coherencia política en el trabajo institucional, evitando situaciones como las que se dan en el Grupo Parlamentario de IU. La actividad política partidaria debe centrarse en la movilización social y proyectarse en la actividad institucional. El partido debería mantener su independencia en IU y aumentar su peso para frenar su deriva ideológica.
La democracia participativa es la verdadera democracia popular. Es posible avanzar en ella (véase Cuba y Venezuela). La democracia participativa es la unión de la democracia y el socialismo del siglo XXI, como dos caras de una misma moneda. Esto implica defender junto a la democracia política, la democracia económica. No hay democracia participativa sin justicia social. Está surgiendo un convencimiento, cada vez más extendido, de que la democracia participativa en el ámbito local es el punto de partida para empezar a construir alternativas al neoliberalismo.
21. ¿Cómo se puede hacer de una sede un centro de estudio, trabajo y movilización que irradie a su entorno?
Organizar los actos y las reuniones para que tenga difusión nuestro partido y se puedan “enganchar” más gente: Repartir a la entrada o poner en cada asiento una hoja (escrita por una sola cara) en la que se explique lo esencial de los objetivos, estrategias, análisis y logros alcanzados por el PCE. Incluyendo nombres y números de teléfono o direcciones electrónicas de contacto, hora y lugar de las reuniones periódicas y una última parte que se pueda recortar, rellenar y dejarnos los datos de contacto (nombre, teléfono, e-mail, etc.) para mandarles información. Al comienzo de cada acto, quien lo presente, tras dar la bienvenida a todo el mundo, dedicando especialmente unas palabras a quienes nunca hayan asistido, decir que esperan que quieran volver. Es importante hablar con ellos después del acto. Explicar que hay una mesa a la entrada (aunque esté a la vista de todo el mundo) donde los participantes pueden obtener más información si lo desean y suscribirse al Mundo Obrero. Anunciar dónde, cuándo y cuál va a ser la próxima actividad o explicar que nos reunimos “los viernes a las siete y media en este local”.
Trabajar conjuntamente en la organización de los actos entre el PCE y la UJCE. Dar visibilidad a los actos que se hagan a través de los medios de comunicación y los medios alternativos. Potenciar actos lúdicos (fiesta del PCE en León, excursiones políticas a visitar zonas o de protesta, etc.) y difundirlos en los medios. Fotografiar todos los actos y alojarlos en la web propia y difundirlos a los medios con imágenes.
22. Cara a un proceso de cambio, renovación de métodos y compromiso militante actualizado, ¿qué consideras intocable y qué sustituible, prescindible y cambiable?
Intocable: la base de nuestro pensamiento y la acción anticapitalista es insustituible, con el objetivo del socialismo y el comunismo como meta, aunque tenemos que aplicar este pensamiento a otros campos como la ecología y el feminismo. Son intocables el compromiso social y político de mejora de la sociedad, la libertad de debate y la unidad de acción, así como las señas de identidad del PCE: símbolos (anagrama, bandera roja, etc.); pero el lenguaje y las formas podrían ser sustituibles para acercarnos más a la sociedad y poder recuperar nuestro papel social. También habría que exigir una mayor disciplina de partido y compromiso por parte de la militancia.
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