| Cuestionario para el proceso de elaboración del Manifiesto Programa
Conclusiones del debate sobre el cuestionario para la elaboración del Manifiesto Programa
Comité Central Ampliado del Partido Comunista de Madrid / 30 mar 07
INTRODUCCIÓN
Casi un año y medio ha transcurrido desde la celebración del XVII congreso del PCE donde los y las comunistas nos marcamos como tarea la elaboración de nuestro manifiesto programa.
Una elaboración basada en la más amplia participación de la militancia y del entorno social del Partido. Desde el Comité federal se elaboró un cuestionario-guía para la reflexión individual y el posterior debate colectivo en las agrupaciones.
Hemos de constatar una excesiva ralentización de los trabajos de aportación y elaboración.
Queremos hacer una severa autocrítica acerca de las tareas que como militantes nos marcamos en el 17º Congreso de cara a la elaboración del Manifiesto Programa.
Resulta constatable la debilidad del Partido. Plantearse acometer tareas de elaboración de estrategia política debería articularse a través el ejercicio de la dirección colectiva.
La creación de múltiples estructuras federales y sacar las principales labores de dirección del proceso de debate de los órganos regulares del Partido amplia las dificultades para obtener resultados.
Estamos acometiendo la primera fase debate que debe servirnos de reflexión para conseguir mejorar nuestra labor.
Quizás fuese el momento de simplificar el trabajo, de cumplir la política que aprobamos y desarrollar los principios de la dirección colectiva y la acción unitaria.
A nadie se le escapa la crisis del Partido y su Proyecto, la desilusión ha hecho mella entre gran parte de la militancia. La desorganización y la falta de un plan unitario claro para salir de la crisis más allá de coyunturas, debiera hacernos pensar acerca de la necesidad y de la importancia de este debate, que hoy abordamos.
Debemos conseguir encardinar el debate del Manifiesto en el trabajo cotidiano del Partido, como una tarea general en la que todos y todas aportemos nuestro granito de arena.
La definición del proyecto de los comunistas para el siglo XXI, la viabilidad del Socialismo, la organización que necesitamos son elementos esenciales que debemos resolver colectivamente en un debate sincero, entre camaradas que aspiramos a transformar el mundo.
Recuperar la ilusión y la alegría resulta esencial para poder abordar cualquier proceso de cambio.
Sin ilusión no puede haber organización de la clase trabajadora. Como bien dijera un camarada hace tiempo: la organización es la única herramienta del proletariado frente a los capitalistas.
Encontrar las cosas por las que realmente merece la pena luchar forman parte de ese proceso de auto revalorización de clase que supone la militancia por la vida. La ilusión debería ser la consecuencia inmediata de ese tiempo recuperado al mercado para la creación de un mundo nuevo.
Precisamente lo que necesitamos sea pensar en ese mundo nuevo, en como construirlo, en cuáles son las fuerzas presentes en el mundo de hoy, que deben converger para traer el mundo de mañana. A la par que desarrollamos trabajo colectivo, para que el debate cimiente la acción unitaria y no se convierta en mera charla.
Quizás sea momento de plantearnos abandonar el papel de espectadores para convertirnos en sujetos activos del cambio, definir la estrategia, marcar el rumbo es lo que nos plantea la elaboración de Manifiesto.
La primera fase nos ha aportado por lo menos elementos de análisis de como no deben hacerse las cosas, autocrítica en primera persona del plural, no como un mea culpa sino como acicate para la búsqueda de soluciones.
La coyuntura nos marca demasiado los ritmos y dificulta el trabajo de articulación de la estrategia política del Partido.
BLOQUE A - IDEOLÓGICO
El capitalismo, como sistema, resulta incapaz de resolver los principales problemas de la humanidad y la vida en el planeta. La crisis del modelo neoliberal ha arrancado cualquier tipo de careta humanitaria del imperialismo para mostrar su verdadera cara por medio de la violencia y la guerra.
La dictadura del capital financiero y el modelo de desarrollo capitalista están abocados a su fin, la cuestión a resolver es si la humanidad será capaz de deshacerse del sistema antes de que acabe con la vida en el planeta.
1.
El Socialismo es una necesidad histórica de la humanidad para superar los fenómenos de explotación, exclusión y depredación de la biosfera. Un cambio civilizatorio en el que las fuerzas del trabajo imponen la universalización de los derechos humanos, una nueva democracia, la democracia participativa. Un nuevo modelo de propiedad, la propiedad social y un nuevo modelo de economía, la planificación democrática.
El Socialismo del Siglo XXI bebe de las tradiciones emancipatorias de la humanidad para proponer un cambio civilizatorio capaz de superar la barbarie capitalista.
El Socialismo como proyecto político-social para el siglo XXI no es retórica, sino una nueva práctica que hoy se desarrolla en nuestra hermana América Latina.
Hemos pasado de la heroica resistencia de la revolución cubana, manteniendo en alto la bandera de la rebeldía, a un proceso de alternativa antiimperialista continental.
Afrontando los problemas inmediatos de los seres humanos (alimentación, salud, educación, cultura, participación y planificación democrática) se ha puesto en la agenda política del siglo XXI un nuevo proyecto de construcción socialista.
En Venezuela, Ecuador y Bolivia se abren procesos constituyentes en los que sectores explotados y excluidos han impuesto la necesidad del Socialismo como solución creadora en manos de nuevos sectores sociales que emergen de la invisibilidad para convertirse en sujetos políticos.
El Socialismo crece como una necesidad y una solución para afrontar el cambio civilizatorio necesario para superar el orden imperialista del capitalismo.
2.
El Comunismo representa los valores y aspiraciones más elevados de la humanidad.
La sustitución del trabajo alienado por el trabajo creador, una nueva civilización, un conjunto de valores y principios.
Un movimiento, que sobre bases científicas, ha de demostrar por medio de la práctica, de la acción colectiva, la capacidad de la gente trabajadora para superar la separación artificial del trabajo manual e intelectual, la posibilidad de la propiedad social y la dirección colectiva, basada en la participación directa y en la inseparabilidad de teoría y práctica.
El Comunismo representa una nueva civilización capaz de responder a los intereses colectivos de la humanidad para preservar la vida en el planeta. El Comunismo representa la lucha colectiva por la vida frente a la maquinaria de muerte que representa el capitalismo.
3.
Ser comunista es una aspiración que abarca toda la vida. Podemos sentirnos comunistas, pero serlo se demuestra con hechos concretos, con el ejemplo del compromiso por la humanidad, como bien dijera el Che: La forma más elevada de amor por la humanidad es ser revolucionario.
Ser comunista se encuentra en los actos concretos que sirven de ejemplo para la movilización y la acción colectiva.
No es un título, debe representar una práctica, que desde lo colectivo, rescata los mejores valores de la humanidad. Nos sentimos comunistas y esperamos, con nuestra práctica, serlo al final de la tarea que nos impone la escuela de la lucha por un mundo nuevo.
4.
El Manifiesto Comunista sigue de actualidad porque fue capaz de señalar la necesidad histórica que tiene la humanidad de superar el sistema capitalista y de identificar a la clase, al proletariado, a la gente trabajadora, como el eje sobre el que articular las fuerzas del cambio civilizatorio.
5.
El modelo de desarrollo capitalista ha impuesto a la humanidad un modelo de consumo basado en el despilfarro de recursos. El despilfarro no responde a las necesidades humanas, supone por contra una de sus más terribles amenazas. Cualquier proyecto emancipatorio ha de incluir en su ADN las fuerzas necesarias para invertir el proceso de depredación sobre los recursos naturales.
6.
Desgraciadamente “el socialismo en un solo país” es una cuestión que forma parte de debates del siglo XX. Poco aporta en este momento trasponer el debate de “revolución permanente o socialismo en un solo país”. No es momento para un debate historicista entre posiciones ideológicas obsoletas. La realidad del siglo XXI impone el debate sobre si es posible socialismo, si es necesario y si existen las fuerzas motrices para hacerlo posible.
El proceso de integración latinoamericano está demostrando que la teoría emancipatoria está viva y no responde a clichés preconcebidos, se adapta para convertirse en herramienta útil para la transformación.
La idea del Socialismo del siglo XXI no nace de elucubraciones, nace de la búsqueda de soluciones a los problemas de los colectivos humanos que deciden emanciparse. Es hora de superar los debates nominalistas del pasado siglo XXI. La respuesta es de los pueblos: el Socialismo allí donde sea posible.
La teoría debe ser contrastada con la práctica, la praxis es criterio de verdad y fuente de conocimiento.
El Socialismo es posible.
BLOQUE B - POLÍTICO
7.
Las raíces económicas, materiales, de la reorganización capitalista neoliberal hay que buscarlas en las nuevas formas de organización del trabajo, donde la ciencia y la técnica al servicio de los intereses de la clase dominante juegan un importante papel. Así como la manufactura dio paso a la gran industria en el s. XIX gracias a la aplicación de los avances tecnológicos (la II Revolución Industrial: máquina de vapor, etc.) y sentó las bases materiales para el taylorismo y el fordismo, la III Revolución (post)Industrial, científico-técnica, de la informática y las telecomunicaciones sienta las bases del posfordismo.
En lo económico trata de recomponer la dinámica de expansión y acumulación del capital rota en la crisis del petróleo. Supone la deslocalización de la producción por la vía de la terciarización.
La desindustrialización de las economías desarrolladas se orienta a promocionar un sector servicios (terciario) precarizado en el primer mundo y un modelo de fábricas difusas, en red, alrededor del globo allí donde los costes de producción y salariales son menores.La dirección financiera se situa en los países desarrollados y la producción industrial en los países subdesarrollados. El resultado más inmediato lo encontramos en la desregulación de la economía y los mercados, ampliando la indefensión y la vulnerabilidad de la sociedad frente al capital financiero.
Frente al falso libre mercado mundial, se impone el proteccionismo del Norte desarrollado y el monopolio y la explotación sobre el Sur subdesarrollado. La privatización como principal vía de las políticas neoliberales, alcanza al conjunto de los servicios públicos y se suma a la legitimación del paro “estructural”.
En lo ideológico-cultural fomenta el darwinismo y la atomización social, los valores consumistas e individualistas. La producción mercantilizada del símbolo se erige como nuevo fetichismo del capitalismo de la información. El despliegue en la esfera ideológico-cultural, superestructural, ha sido intenso y constante en las últimas décadas.
Frente a la cultura del modelo keynesiano del consenso y el pacto capital-trabajo, le sigue la crisis de valores, la incertidumbre, la incapacidad de comprender, la imposibilidad de transformar, la lucha constante contra la identidad y los valores colectivos. Es la posmodernidad como crisis permanente del modelo en lo ideológico.
Se genera explotación salvaje y exclusión social, como necesidades de la lógica del capital, como “efectos colaterales” inherentes al modelo.
Esta forma de organización del trabajo se sitúa en el corazón del neoliberalismo, que impone un modelo económico, pero también un modelo político, social, ideológico y militar.
Un modelo basado en el máximo benéfico del capital en el menor tiempo posible provoca una amenaza para la biosfera.
El modelo neoliberal supone una involución de las conquistas democráticas: Mercantiliza el voto como único instrumento de participación en las democracias de mercado. Criminaliza la participación social. Recorta las libertades y cuestiona principios esenciales del estado de derecho como el derecho a la tutela judicial efectiva, como demuestran las 3000 personas presas en aplicación de la legislación aprobada por el 11-S sin que se les acuse de ningún delito ante un tribunal.
8.
En la sociedad de nuestro tiempo la contradicción capital-trabajo es el factor vertebrador de la vida económica, política, social y cultural, de la paz y de la guerra. Pero no todo queda reducido a eso y no todo queda explicado en su complejidad. De ahí que las reivindicaciones específicas de los llamados nuevos movimientos sociales tengan importancia, capacidad de movilización significativa y un efecto trascendente sobre la conciencia y capacidad de organización de sectores populares importantes.
Coincidimos en que el neoliberalismo, modelo del Imperialismo en la actualidad, es la causa principal de la explotación de los trabajadores y de los pueblos, el factor clave de las guerras, la fuente principal de la desarticulación de la sociedad, la negación de los derechos sociales y de la igualdad, la destrucción de la naturaleza y el empobrecimiento cultural.
La precariedad y la exclusión son las dos carácteristicas esenciales del neoliberalismo que se manifiestan en el entorno vital más inmediato de la gente trabajadora.
9.
La forma en que actualmente se organiza la producción, el postfordismo, en el modo de producción capitalista, se ensaña con los y las jóvenes, las mujeres y los emigrantes de manera especial. La precariedad es la norma.
En este modelo organizativo, las grandes corporaciones configuradas como núcleos financieros de dirección, externalizan la producción y los servicios a través de subcontratas, al mismo tiempo que promueven la creación de entidades de prestamismo laboral (ETT´s y empresas de servicios) necesarias para la consolidación y éxito de dicho modelo.
A través de este proceso, el capital pretende perder responsabilidad frente a los trabajadores y las trabajadoras, imponiendo la llamada flexibilidad laboral, que supone más explotación: sin derechos, a cualquier hora, en cualquier lugar, de cualquier forma, a cualquier precio.
El capital financiero va imponiendo un modelo basado en la individualización de las relaciones laborales y la desarticulación del conflicto colectivo. El capitalismo no quiere enfrentarse más a una clase obrera compacta como la producida por el fordismo.
Al mismo tiempo trata de utilizar a los sindicatos para legitimarse. En ocasiones lo consigue, debido al corporativismo y al modelo sindical no adaptado al actual modelo productivo. Un modelo sindical incapaz de articular amplios espacios participativos donde la gente trabajadora pueda ejercer con eficacia la resistencia económica frente la sobreexplotación, la precaridad y la amenaza con la exclusión social.
El neoliberalismo impone la fractura de nuestra clase para cercenar su capacidad de resistencia y transformación social.
La destrucción de las garantías democráticas, los recortes de libertades y de participación (leyes de control social, antisindicales...) provocan la atomización social, amenazan con la destrucción de la identidad de clase y de todas las identidades transformadoras.
Con la progresiva criminalización de los movimientos sociales y el aumento de las medidas de control social y vigilancia buscan la desaparición de los instrumentos de lucha colectiva de los sectores populares y de los espacios de socialización que permitan emerger los intereses comunes de explotados y excluidas,.
Las subvenciones multimillonarias estatales,europeas y empresariales a los sindicatos han jugado también un papel en la perdida paulatina del carácter combativo de estos y su perdida de autonomia. Una vez cumplido ese papel se plantea la necesidad de reconducir las subvenciones a la formación directamente a la empresa privada.
Estos procesos y fracturas se relacionan de forma bidireccional con la perdida paulatina de poder de respuesta de partidos comunistas, movimientos populares en general y del movimiento obrero en particular.
En la practica, la precariedad lleva a una situación cercana a mercado desregulado (lo que ellos llaman mercado libre), para lo que además es necesario una complicidad del Estado, que no pretende hacer cumplir sus propias leyes a la patronal, dotándose de una minúscula plantilla de inspectores de trabajo pasivos y de un proceso creado para que la patronal pueda continuar indefinidamente con sus irregularidades.
El objetivo final es la sustitución de las relaciones laborales entre la gente trabajadora y la patronal por una relación mercantil entre ambos, igualando bajo el amparo de las leyes capitalistas al empleado individual y aislado, con la empresa titular del medio de producción, omnipotente por su situación de privilegio.
Las sucesivas reformas del marco jurídico que van “legalizando” este mercado desregulado que ya se daba en la práctica, a la vez que va precarizando a todos los trabajadores. Las diversas reformas del mercado de trabajo marcan el camino hacia nuevas leyes y nuevos recortes que se tratarán de imponer en un futuro.
10.
Es necesario generar un nuevo proceso de convergencia de la izquierda política y social, recuperando la esencia alternativa proyecto inicial de Izquierda Unida y Convocatoria por Andalucía. El objetivo es refundar un movimiento político y social de la izquierda alternativa y transformadora; que funcione mediante el debate democrático, la participación efectiva, el trabajo consecuente por la iniciativa y la hegemonía política, que sólo puede ser fruto de la movilización social, apoyada en un trabajo en las instituciones representativas claramente comprometido con la participación e identificado por la ética y la correspondencia con el programa.
En definitiva resulta necesario impulsar un proceso de refundación participativa de la izquierda política y social que permita articular una alianza entre amplios sectores sociales y políticos para construir una alternativa al neoliberalismo basada en la participación directa, el diálogo, el acuerdo político y la lucha colectiva de la gente trabajadora.
11.
La ética y la coherencia política se manifiestan en el accionar cotidiano, en la militancia, sin importar el frente de trabajo en el que nos encontremos. La ética y la coherencia significan, que hoy, si realmente creemos en la democracia participativa, los y las comunistas, debemos construirla con nuestras propias manos.
Los y las comunistas tenemos como primera tarea la construcción de espacios unitarios para la participación de los sectores explotados y excluidos de la sociedad. El ejemplo fundamenta la ética y la coherencia.
12.
El feminismo imprime a la idea de transformación social valores de igualdad, de lucha contra la discriminación secular de las mujeres. Sobre las mujeres ha recaído, no solo el peso económico de la fuerza de trabajo, sino el ‘otro’ peso de la responsabilidad de la familia. El capitalismo no ha liberado a la mujer, le ha añadido más opresión a su vida. El socialismo, como proyecto emancipador, ha de tener en cuenta las diferentes discriminaciones, y unir la lucha de clases a la lucha contra el patriarcado, incorporando las reflexiones del feminismo de clase.
13.-
La toma del poder de los medios de producción y la construcción de una sociedad socialista no es posible sin la participación de las mujeres, y sin asumir como un ideal propio la liberación de la mujer del ámbito doméstico a que ha sido relegada por años de poder patriarcal. No es posible la liberación de la clase obrera sin liberación de la mujer. Sin la mujer no hay revolución.
BLOQUE C - ORGANIZATIVO
A lo largo de los últimos treinta años, dos han sido básicamente los modelos que han pugnado por organizar y estructurar el espacio político, social y cultural de la izquierda en España. Los modelos se encuentran lógicamente vinculados con el objetivo estratégico al que tratan de ser útil. Tendremos entonces un modelo para la estrategia del compromiso histórico y un modelo para la estrategia de la alternativa.
El modelo de organización útil para el compromiso histórico tiene como principal tarea externa la defensa de los intereses de los sectores sociales a los que se dirige de cara a representarlos en la negociación con la oligarquía. El compromiso histórico precisa de una organización política de estado, corresponsable en la gobernabilidad, donde institucionalizar el conflicto es más importante que articular políticamente su potencia transformadora. Llamamos a esta opción, para entendernos, partido de estado y de masas. Estado del que se quiere participar, masas a las que se quiere representar como sujeto pasivo.
El modelo de organización útil para la construcción de la alternativa, por el contrario, pasa por la lucha para cambiar la correlación de fuerzas en favor de los sectores sociales explotados y excluidos por el modelo social y económico, para crear así las condiciones de su superación. El proceso de construcción de la alternativa precisa de una organización política de lucha, articulada en el conflicto social para convertir a este en el motor del cambio. Llamamos a esta opción, para entendernos, el partido de lucha y de cuadros. Lucha que se quiere impulsar, cuadros para que impulsen esa lucha.
Hoy en día, la enésima pretensión de construir un modelo de organización eficaz para la estrategia del compromiso histórico tiene dos vías de culminación: una con IU como partido político, ya sea ecosocialista, republicano o radical, y otra con un PCE “a la italiana”, una vez más, a la manera de Rifondazione. Estratégicamente hablando, ambas salidas representan la culminación del mismo modelo y son coherentes con la misma estrategia: la del compromiso histórico. Ambas opciones representan estratégicamente lo mismo: la culminación del partido de masas y de gobierno, el partido de estado bajo el capitalismo.
Mientras tanto, la opción por una organización de lucha y de cuadros nunca ha sido puesta en práctica pero persiste y emerge en cada crisis. Sin embargo, aunque sea imprescindible, también es hoy en día insuficiente por sí sola para la estrategia de la alternativa, para dotar de un proyecto al espacio social y político de construcción de la alternativa.
El PCE sólo podrá ser eje vertebrador desde una estrategia de la alternativa, porque para lo otro, para el compromiso, ya hay instrumentos mejores. La estrategia de la alternativa es la única opción de futuro que tiene el PCE.
Por un lado, una línea general de alianzas articulada en torno al objetivo estratégico principal: construir la alternativa al neoliberalismo en forma de III República con Democracia Participativa. Esta propuesta alternativa debe integrar los intereses de un todo un bloque socia,l con los derechos humanos como programa político.
El carácter político de esta alianza es antagonista por antineoliberal y antiimperialista, por plantear una alternativa de poder, la democracia participativa.
En lo social, es una alianza entre los sectores explotados y excluidos por el neoliberalismo, la clase trabajadora y sectores populares específicos afectados (mujeres, jóvenes e inmigrantes) que poseen reivindicaciones propias más allá de la clase, de tipo popular.
Las fronteras de la clase se han difuminado, paralelamente al proceso de fragmentación de la fuerza del trabajo. Esto marca unas alianzas más flexibles, una ampliación de las bases sociales de las alianzas.
Por otro lado, se precisa una línea específica de alianzas, que sea el corazón de la anterior, orientada a recomponer la identidad de clase hoy fragmentada para recuperar su capacidad de acción colectiva, para reconstituirla como sujeto político del proceso de cambio.
Atendiendo a los cambios en su composición y a sus líneas de fractura, la clase trabajadora precisa de un sistema de alianzas propio, interno, intra-clase, de cara a reconstituir su unidad como sujeto colectivo. Esta estrategia de “construir clase” es central.
Ambas líneas de alianzas no son independientes o sucesivas. No va primero una y luego la otra o una es más importante que la otra. Son líneas paralelas. No podrá constituirse el bloque social alternativo si la clase trabajadora no recupera su carácter de sujeto político pues es el único capaz de darle solidez y conducirlo hasta el final. A su vez, la clase trabajadora no consumará su reconstitución como sujeto político transformador sino acomete la tarea de articular y liderar el bloque social alternativo.
La estrategia de la alternativa no es una reedición de cuentos de la lechera ni la fe en la lotería histórica. No es una ofensiva alocada, aventurera, un tirarse al monte, ni exportar mecánicamente estrategias de otras realidades en el espacio o en el tiempo al presente. Es sencillamente trabajar por levantar un proyecto político que construya la alternativa al modelo neoliberal en forma de democracia participativa, como nuestra vía al socialismo en el siglo XXI.
OTROS DOCUMENTOS APORTADOS AL DEBATE
Propuestas de Agrupaciones:
Profesionales y técnicos: Propuesta de metodología para el Manifiesto Programa.
Arganzuela.
Rivas – Vaciamadrid.
Tetuan
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