| Cuestionario para el proceso de elaboración del Manifiesto Programa
Primera Aportación de la Juventud Comunista al debate del Manifiesto-Programa del Partido Comunista de España
Unión de Juventudes Comunistas de España / 01 abr 06
Prólogo: El capitalismo fracasa como sistema económico y social válido para dar una vida digna a toda la humanidad. No convence, pero no está derrotado. Es contestado de forma importante:
¿Es posible un cambio o sólo mejorar el capitalismo?
El cambio no sólo es posible sino necesario. Mejorar el capitalismo se lleva haciendo desde que hay capitalismo. Se perfeccionan los mecanismos de legitimación, de dominación y de explotación. El capitalismo ha demostrado una flexibilidad y capacidad de adaptación con la que verdaderamente no contaban ni podían tan siquiera imaginar Marx, Engels o Lenin. En todo caso, pese a su capacidad de adaptación y flexibilidad, el capitalismo es siempre capitalismo en tanto que conserva un núcleo duro de características permanentes (apropiación privada de la plusvalía, explotación del trabajo asalariado, expansión y concentración del capital). Es sobre ese núcleo sobre el que hay que intervenir.
Si renunciamos a superar, a abolir el capitalismo, entonces el resto de las preguntas carece de sentido.
Bloque A:
1. ¿Qué es para ti el Socialismo?
Según definiciones de manual, el socialismo es la fase inferior o primera fase del modo de producción comunista, caracterizada por servir de periodo de transición desde el capitalismo al comunismo. También puede ser definido como una formación social (concepto concreto) cuyo modo de producción dominante (concepto abstracto) es el comunista.
En este sentido, el socialismo es un modelo alternativo de sociedad, un proyecto de nueva sociedad en todos los terrenos: político, económico, cultural, etc. Elemento imprescindible de esa nueva sociedad es la abolición de la propiedad privada de los medios de producción y su sustitución por formas sociales y colectivas de propiedad.
Por otra parte, la idea de socialismo se vincula también a una serie de valores ético-morales articulados en torno al valor de lo colectivo, donde priman la igualdad, la solidaridad, el internacionalismo o la justicia social.
Por último, el socialismo hace referencia a hechos históricos, a experiencias concretas de construcción de una sociedad distinta, presidida por los valores antes mencionados y caracterizada por medidas consecuentes con esos valores. Experiencias que arrojan un balance desigual pero que, en todo caso, sirven como precedentes de los que aprender.
2. ¿Qué es para ti el Comunismo?
El comunismo como referente identitario tiene el problema de la polisemia (varios significados) y de la manipulación (la ideología dominante trata de vincularlo con elementos ajenos a su contenido).
En primer lugar, el comunismo como ideal emancipatorio ha estado presente con distintas formulaciones y denominaciones a lo largo de toda la Historia de la Humanidad.
Desde el punto de vista de la teoría política comunista propiamente dicha, es decir, de nuevo según definiciones de manual, el comunismo es una sociedad sin clases, sin estado, libre de explotación, opresión, discriminación y dominación. Es el estado más alto de desarrollo de las sociedades humanas y en, este sentido, el horizonte que deben plantearse las sociedades actuales.
Desde el punto de vista de la teoría política general, el comunismo es una teoría política y social basada en la reflexión teórica de Marx, Engels, Lenin y otros autores y en la práctica concreta del movimiento obrero y revolucionario.
Desde el punto de vista de la historia política, el comunismo es el movimiento político internacional que nace identificado con la Revolución Rusa de 1917. Dentro del antiguo movimiento socialista (II Internacional), el comunismo se demostró como la parte más coherente y consecuente con los principios internacionalistas y revolucionarios. En este sentido, se podría definir al comunismo como ideología consecuentemente socialista, revolucionaria e internacionalista.
En todo caso, el comunismo, como aspiración real, debe encarnar los intereses de la clase trabajadora, de los explotados, de los excluidos. Como “movimiento real que supera las contradicciones”, el comunismo se concreta en las luchas diarias, cotidianas, que se orientan por el ideal emancipador, por la teoría y por la práctica política que representa el comunismo.
3. ¿Qué es para ti ser comunista?
Un compromiso militante que debe concretarse en la vida cotidiana, en la coherencia entre el decir y el hacer, entre el pensar y el actuar. La identidad comunista debe basarse fundamentalmente en la unidad entre teoría y práctica, en luchar por alcanzar el socialismo y el comunismo.
En lo concreto, luchar por el socialismo significa luchar por los intereses y necesidades de la clase trabajadora y de los sectores populares, haciendo síntesis a través de la práctica, de las necesidades inmediatas y los objetivos últimos del movimiento.
4. ¿Crees que el Manifiesto Comunista de Marx y Engels sigue teniendo actualidad? ¿Por qué?
El Manifiesto planteó una lucha que sigue vigente: la lucha por el socialismo y el comunismo. El socialismo como proyecto de superación y abolición de la explotación, la depredación y la dominación inherentes al capitalismo, es un proyecto que será actual y necesario mientras exista el capitalismo.
A ese proyecto habrá que añadirle las nuevas contradicciones que han surgido del desarrollo del capitalismo así como las que no incluyeron Marx y Engels bien porque las discriminaron o porque no podían conocerlas. Hablamos fundamentalmente de la cuestión de género y la problemática ecologista, problemas estos que pueden y deben ser integrados en el programa socialita sin que supongan una merma de su identidad ni de sus contenidos definitorios, más bien al contrario: reforzarán el carácter revolucionario del programa socialista al actualizar su comprensión del mundo y su propuesta emancipatoria.
5. ¿Crees que es posible un Mundo (6.300 millones de habitantes) en el que la igualdad más completa pueda sustentarse en las formas de consumo del Primer Mundo? ¿Qué reflexión puede hacerse y a dónde te conduce?
La generalización del modo de vida de occidente (donde las formas de consumo ocupan una posición decisiva a la hora de caracterizarlo) sobre una base igualitaria es imposible, porque es un modo de vida precisamente construido sobre la desigualdad, la exclusión y la explotación. Se explota y se excluye a todo lo que no es occidente al mismo tiempo que se obliga a que todo sea como occidente: en lo político, en lo económico, en lo cultural. Por otro lado, conllevaría inevitablemente la destrucción de las condiciones que hacen habitable al planeta.
La reflexión es clara: el modo de vida occidental y las formas de consumo a él vinculado es incompatible con la vida en el planeta y con el desarrollo de una vida digna para el conjunto de la Humanidad. En este sentido, el cambio en el modo de vida, en las formas de consumo, es una cuestión que tarde o temprano deberá ser resuelta por las sociedades, fuera de la lógica del capital. El cambio radical (recordemos: de raíz) de las formas de consumo y de los modos de vida suponen (o deberían para ser reales) cambios en las formas de producción y de propiedad.
6. ¿Crees posible el Socialismo en un solo País?
La experiencia histórica ha demostrado y demuestra que afrontar la construcción del socialismo en un solo país es posible, como también nos enseña el elevadísimo precio que supone, que afecta al propio contenido del proyecto socialista. En un futuro, serán las condiciones concretas las que determinen si es posible afrontar la construcción del socialismo en según que condiciones o qué socialismo es posible construir dadas unas condiciones.
En todo caso, esa no es la pregunta que deben hacerse los y las comunistas en el siglo XXI, pues repite el debate que protagonizó la marcha del movimiento comunista y la construcción del socialismo en el siglo XX. Es decir, esa pregunta plantea un debate del pasado. La pregunta que hay que hacerse y que plantea un debate de futuro es: hoy, aquí y ahora ¿crees que es posible el socialismo? Y la respuesta es SI. Es posible el socialismo hoy, aquí y ahora, en el siglo XXI, porque el socialismo emerge de las contradicciones concretas del capitalismo; porque nace de las necesidades, aspiraciones e intereses concretos de la clase trabajadora y de los sectores explotados y excluidos por el neoliberalismo, por el imperialismo, por el capitalismo; porque como proyecto, como programa, el socialismo puede y debe integrar nuevas problemáticas surgidas del desarrollo del capitalismo.
El socialismo actualiza su programa emancipatorio, revolucionario, en coherencia con su fundamentación científca, con su comprensión del mundo.
Bloque B:
7. ¿Podrías señalar y describir los conflictos económicos, sociales, políticos e ideológicos que en estos momentos conforman la globalización capitalista?
La globalización presenta las mismas características del imperialismo (reparto del mundo por parte de las potencias imperialistas, competencia mundial por las zonas de influencia, dominación del capital financiero, emergencia de las corporaciones transnacionales apoyadas por estados imperialistas) pero en un marco de desarrollo científico-tecnológico muy superior al del s. XIX y un escenario político completamente distinto.
Conflictos sociales y socioeconómicos: los procesos migratorios. Brecha social a nivel mundial Norte-Sur, que es un reflejo de contradicciones de clase a nivel mundial. Desmantelamiento del estado de bienestar y precarización-proletarización de las capas medias en el norte, financiarización de la economía, internacionalización del capital.
Conflictos ideológico-culturales: occidentalización del mundo, promoción del pensamiento único-sumiso.
Conflictos políticos: mayor degradación de la democracia liberal-burguesa, creciente desapego y resignación ante la política y las posibilidades de transformación que ofrece.
También conflictos de tipo medioambiental: cambio climático y destrucción de la biosfera, vinculado con la explotación de los recursos energéticos y naturales de los países del sur. Aquí se destaca como medidas paliativas como podría ser el reciclaje sólo se aplican si dan beneficios, es decir, su son funcionales a la lógica del beneficio capitalista.
8. ¿Cuáles de ellos se manifiestan en tu entorno laboral, familiar o social?
Todos los conflictos que conforma la globalización capitalista, por la propia dinámica intrínseca a esta de interdependencia y extensión de los fenómenos que la integran, se manifiestan en nuestro entorno aunque unos con más virulencia que otros.
Los conflictos de tipo ideológico-cultural, por su naturaleza, se manifiestan en cualquier escenario, siendo más o menos aguda la influencia de ese conflicto dependiendo de la conciencia crítica presente en el entorno en cuestión. En familias politizadas o ambientes sociales igualmente politizados, la influencia es menor aunque se constata que siempre es mayor de lo que se tiende a pensar a priori.
Es interesante señalar que en entorno laboral los conflictos ideológicos se manifiestan como un divorcio mayor entre el pensamiento crítico y la hegemonía absoluta del pensamiento único y la mentalidad sumisa, ya sea en la forma de resignación (derrotismo) o de asimilación de los valores competitivos dominantes (que sustentan la “ideología” de los “trepas”).
Por otro lado, los conflictos de tipo social y económico (precariedad, inmigración, pauperización) sí que se hacen extremadamente manifiestos en entornos laborales, desde donde afectan, de manera lateral, a los entornos familiar y social.
Los conflictos políticos (fundamentalmente, el vaciamiento de la democracia liberal-burguesa) se manifiestan fundamentalmente en forma de desconfianza, recelo y rechazo de las instituciones tradicionales.
Mención especial merecen los conflictos de tipo medioambiental, sobre todo en su vertiente alimenticia, a la que todos y todas estamos expuestos.
9. ¿Cómo ves la situación del Movimiento Obrero? ¿Cómo ves el Movimiento Sindical?
El movimiento obrero se encuentra desmovilizado, despolitizado y sin dirección en líneas generales. O en todo caso, con una línea mayoritariamente favorable a la concertación social con el estado y el capital, a la manera del pacto social keynesiano, hoy inviable. A nivel de base, existe un hartazgo general por las promesas incumplidas de unos y otros, una plena conciencia de la mala situación, pero bastante resignación ante la posibilidad real de cambiar algo.
El movimiento sindical, al menos en los países de Europa, se encuentra en una dura encrucijada: o se abre y se adapta a la nueva realidad de la clase obrera del siglo XXI, de trabajadores inmigrantes, precarios, temporales, parados de larga duración, etc. O representará cada vez menos al conjunto de la clase y solo a una franja muy delgada de esta que sufre una condiciones de explotación de su fuerza de trabajo muy concretas, singulares y en proceso de desaparición.
10. ¿Qué política de alianzas generales es factible en tu entorno inmediato?
Nuestro entorno inmediato, nuestro ámbito de trabajo es el juvenil. En este sentido, la situación de la juventud en líneas generales, está caracterizada por la precariedad. Con todo lo transversal que pueda ser el concepto de juventud, existe una clara tendencia de igualación a la baja, de precarización, del conjunto de la juventud.
En este sentido, la unión de la juventud en un movimiento juvenil que luche contra la precariedad, atacando el origen de la enfermedad, el modelo neoliberal, de manera que desarrolle su potencialidad antisistema, anticapitalista, es la política de alianzas viable en nuestro entorno a nivel general.
Por otra parte, y más en lo concreto, las dos patas tradicionales del movimiento juvenil han sido el movimiento estudiantil y el movimiento de los jóvenes trabajadores. Este último forma parte, como la franja más juvenil, del movimiento obrero. Es imprescindible la alianza entre el movimiento estudiantil y el movimiento obrero en su vertiente juvenil. La frontera entre ambos es cada vez más difusa, la naturaleza de los estudiantes como trabajadores que están cualificando su fuerza de trabajo es obvia, la doble condición de trabajadores-estudiantes esta muy extendida, la problemática de los precarios-becarios comparte elementos reivindicativos propios del movimiento obrero y estudiantil, etc. Esto son elementos materiales, objetivos, que hacen necesaria, inevitable la vinculación entre movimiento estudiantil y movimiento obrero.
Esto a nivel social, a nivel político, la situación de desvertebración del movimiento juvenil hace que sean poco los actores políticos o político-sociales que se mueven en el entorno del movimiento juvenil. Se hace necesaria una política paciente, de acumulación de fuerzas, de construcción de tejido asociativo juvenil.
Evidentemente, no es suficiente la existencia de un movimiento juvenil combativo que luche contra la precariedad y el neoliberalismo. Este movimiento juvenil debe aliarse con sus aliados naturales y estratégicos en el sentido de compartir enemigos comunes (la precariedad, el neoliberalismo): el movimiento de mujeres, el movimiento de migrantes y, muy especialmente, el movimiento obrero, ya que la identidad de clase es capaz de nuclear y articular un movimiento alternativo, antagonista, que construya la alternativa al neoliberalismo.
11. ¿Cómo se manifiesta la ética y la coherencia en la acción política?
En el actuar cotidiano, en el día a día. No solo en la esfera privada. Por un lado, es imprescindible que la actuación política, es decir, en la vida pública, se cuente con la legitimidad de una vida privada coherente con lo que se preconiza en el espacio público. Las esferas público-privado, aun siendo válida su separación, deberían estar orientadas por una misma ética de compromiso y responsabilidad, por un lado, y por otro, esa misma ética, igual para lo público que para lo privado, debería inspirar una acción coherente con la misma.
12. ¿Que influencia crees que tiene el feminismo en la transformación social?
Decisiva. No hemos sido todavía capaces de intregrar en nuestro quehacer cotidiano una reflexión seria sobre la relación clase-género. Ya Engels advierte que el nivel de emancipación que alcance la mujer es el mejor termómetro del grado de liberación de una revolución. Una transformación social que deje, una vez más, a las mujeres en la cuneta estará irremediablemente incompleta.
13.- ¿Qué lugar ocupa el feminismo y que papel juega en nuestro proyecto revolucionario?
Actualmente ocupa un lugar secundario. Hay mucha retórica y pocos hechos. Baste mirar la composición de los órganos de dirección de las organizaciones (PCE, IU, UJCE, CC OO, etc.). Hay que preguntarse sincera y honestamente el porqué de esta realidad, porque las organizaciones políticas y sindicales no son capaces de reflejar en su seno la presencia de mujeres propia del entorno Y esa pregunta apunta los modelos de participación, que deben tornarse necesariamente más flexibles.
Existe todavía miedo frente a la cuestión de género, pues plantea contradicciones demasiado cotidianas, demasiado radicales. Nos sitúa frente al desafío de ser revolucionarios de hecho y no solo de palabra, de ser revolucionarios en lo público pero también en lo privado. No hay cuestión que haya demostrado tanto lo caduco de las formas tradicionales de hacer política como la de género. Y por eso, no hay cuestión mas marginada en un proyecto político cuando este se rompe o sufre conflicto interno.
Es imprescindible que ocupe un papel más relevante tanto en nuestra reflexión como en nuestra acción. Hace falta mucha audacia, mucha valentía para afrontar y buscar fórmulas creativas de participación y desarrollo de un discurso de género.
Bloque C:
12. ¿Por qué estás afiliado/a al PCE?
Para defender los derechos de la clase trabajadora, hacer la revolución y construir el socialismo. La afiliación al PCE se define por el compromiso militante, por la coherencia antes citada entre el pensar y el hacer. Los grandes objetivos que orientan la militancia deben tener su expresión en las tareas cotidianas, concretas, incluso las grises y monótonas. Esas labores ingratas tienen sentido si están dentro de una estrategia revolucionaria, de lucha por los derechos de la clase, de construcción de la alternativa. Eso mantiene el entusiasmo y la ilusión que deben acompañar la militancia. Pero cuando no es así, cuando se pierde el sentido de las cosas, la militancia es algo rutinario, ritualizado y autocomplaciente.
13. ¿Qué grado o nivel de militancia tienes?
Dirección central de la UJCE, direcciones locales del PCE y direcciones locales, provinciales y regionales de IU.
14. ¿Qué periodicidad y actividades tiene tu vida orgánica?
Prácticamente diaria y variada: fundamentalmente tareas como UJCE a nivel central, regional/nacional y de colectivo, bastantes tareas como PCE a nivel local y, minoritariamente, tareas como IU sobre todo a nivel local y en algunos casos regional.
Las tareas en la UJCE son de lo más variado: desde tareas propias de aparato (organización, finanzas, extensión autofinanciación) a cualquier nivel, hasta tareas en los frentes de masas (sobre todo movimiento obrero y estudiantil y, a otro nivel, movimiento vecinal, por una vivienda digna, solidaridad internacional, feminismo, etc.) pasando por tareas de elaboración y difusión del discurso político de la Organización (formación, comunicación o propaganda).
Las tareas en el PCE son mayoritariamente de representación de la UJCE como cupo en el comité correspondiente y, complementariamente, el apoyo al Partido en sus iniciativas.
Las tareas en IU se centran casi exclusivamente en las áreas de juventud y en algunos casos educación y mujer. Pocos casos de otras tareas y responsabilidades.
15. ¿Qué experiencia de movilización es la más importante en la que ha participado y cuándo tuvo lugar?
Destaca sobre cualquier otra la movilización contra la guerra (15-F y 15-M de 2003). También movilizaciones estudiantiles de finales de los años noventa y principios de este siglo (Bricall -1999-, LOU y LOCE -2001 y 2002-), las movilizaciones por el Prestigie (2002-2003), movilizaciones obreras (Huelga General 20-J de 2002, muy instructiva, la mayoría sólo ha participado activamente de esta experiencia huelguista a nivel general), movilizaciones por el semestre de presidencia europea de España en 2002 (Oviedo: reunión del Ecofin; Salamanca: reunión de los ministro de educación de la UE y Foro de Educación; Sevilla: cumbre europea y contracumbre; Madrid: cumbre UE-América Latina y Foro Social Trasatlántico) y muy emotiva, instructiva y de altísimo valor político y humano la movilización de los trabajadores de Sintel y su Campamento de la Esperanza. Realmente, todas representan una unidad: el ciclo de luchas político-sociales contra el gobierno del PP.
16. ¿Cuales son tus fuentes de información?
Sobre todo, medios alternativos en Internet (Rebelión, La República, Tercera Información, etc.) y escritos (Mundo Obrero, Diagonal). Prensa y medios informativos burgueses (El País, El Mundo, Cadena SER, TVE, Tele 5, Cuatro).
17. ¿Qué cambios, programas y propuestas políticas y organizativas echas de menos o propones para que te incorpores a una actividad plena y más racional?
Tenemos bastantes propuestas y programas aunque ambiguos y faltos de concreción, pero en todo caso lo más grave no es eso, sino la falta de seguimiento, de tesón en la aplicación de la política.
En líneas generales falta concreción y rigor. Falta un análisis global, de conjunto, solidamente fundamentado, desde una perspectiva dialéctica (es decir: totalizadora y dinámica), revolucionaria y de clase, es decir, marxista. Hay demasiado análisis de coyuntura, superficiales, moralistas incluso, que apelan demasiado a valores aislándolos de las condiciones concretas de lucha y la realidad material que debe fundamentar esos valores. Esto en lo más general.
En lo concreto, hay una falta de estrategia y de dirección política. Existen ideas sueltas, unas mejores, otras peores, pero no se percibe que haya una línea política general. No hay un trabajo planificado, sostenido y eficaz de identificar problemas concretos, analizar sus causas, intervenir sobre ellos, organizar al sujeto.
En definitivas: falta análisis concreto de la situación concreta.
En lo programático, falta un programa explícito en todos sus términos útil para el cambio, para la alternativa. Falta un verdadero programa de construcción de la alternativa, a modo del documento de las amapolas de “¿Qué haríamos si estuviéramos en el gobierno?”. Por eso, muchas veces actuamos como si creyéramos que nuestro trabajo es hacer lo mismo que el PSOE sólo que mejor. Y eso no es un programa revolucionario. En un programa revolucionario se trata de hacer otra cosa.
18. ¿Cómo podría compaginarse la actividad institucional y la actividad política partidaria? ¿Cómo ves la actuación y protagonismo del partido y sus militantes en el proceso político actual y en la preparación de las elecciones municipales y autonómicas? ¿Qué concepto tienes de la democracia participativa, cómo la ves, es posible avanzar con ella?
La clave está en la estrategia política. Si tenemos una estrategia política clara, fuerte, decidida y acordada por todos, los distintos elementos de la misma y las tácticas deben ser funcionales al objetivo. No hay contradicción entre el trabajo institucional y el trabajo partidario si a ambos les orienta la misma estrategia y línea política. Sí hay contradicción cuando cada trabajo va por su cuenta.
La actuación del Partido en las elecciones actuales ha estado fuertemente condicionada por el conflicto interno que se vive desde hace años y que dificulta un ambiente sano de militancia.
Concebimos la democracia participativa como alternativa al neoliberalismo y a la precariedad, como garantía de derechos para la juventud, como un nuevo marco político en el que desplegar nuevas luchas sociales. En definitiva, vemos la democracia participativa como una alternativa de poder. Como una alternativa al poder de la oligarquía y el capital financiero por parte de la clase trabajadora y los sectores explotados y excluidos por en neoliberalismo (mujeres, inmigrantes, jóvenes, etc.).
19. ¿Cómo se puede hacer de una sede un centro de estudio, trabajo y movilización que irradie a su entorno?
Las sedes son un reflejo de la dinámica y el método de trabajo de la organización. La idea de que las sedes sean un punto de referencia del barrio, del pueblo, en la mayoría de los casos, es difícil de sostener hoy. Al menos desde un concepto de sede limitado al trabajo partidario en sentido estrecho, por mucho que ese trabajo tenga un contenido movilizador.
Se debe dar una dinámica de ida y vuelta, un flujo con retroalimentación, entre la calle y la sede. Hay que potenciar sedes de nuevo tipo, a modo de centros sociales, donde el Partido y su actividad tengan un lugar central pero donde movimientos y asociaciones (la sociedad, en definitiva), también tengan el suyo. Así, se puede superar el cisma entre la calle y la sede o, al menos, la contradicción entre un espacio y otro se desarrolla en un marco nuevo, más abierto y mutuamente enriquecedor.
El trabajo militante en los centros de trabajo, de estudio, en los barrios, en los pueblos, en el sindicato, en las asociaciones de estudiantes, en las asociaciones de vecinos y otros movimientos sociales asociativos, es el elemento decisivo, y para ello es imprescindible que la militancia salga de las sedes. Que las sedes dejen de ser símbolo de aislamiento de los comunistas (otro problema distinto es, y que precisa otra estrategia de acercamiento, es el de la militancia que no acude a las sedes). Pero para eso hay que llenar las sedes de trabajo partidario, iniciativas, actividades que necesariamente tienen que salir a la calle, a la sociedad. Todo trabajo político (del Partido o la Juventud) se orienta hacia fuera. En este sentido, hay que sacar las conspiraciones y las reuniones de camarillas de las sedes y llenarlas de política que salgan por puertas y ventanas como un torrente.
20. Cara a un proceso de cambio, renovación de métodos y compromiso militante actualizado, ¿qué consideras intocable y qué sustituible, prescindible y cambiable?
Intocable es el objetivo por el que hemos adquirido nuestro compromiso militante: hacer la revolución, construir el socialismo. Esto tiene sus concreciones específicas, pero es, en esencia, lo que orienta nuestra militancia comunista. Cuado ese objetivo se pierde, el compromiso militante se agota o pierde su carácter comunista y se convierte en otra cosa, movida por otros intereses.
Los comunistas españoles somos legales desde hace treinta años. Disfrutamos de condiciones legales de lucha, propias de las democracias liberales-burguesas. El Partido y la Juventud se adaptaron a estas nuevas condiciones de lucha: sus estructuras, su discurso, su estrategia. Si hacemos un balance, ¿podemos decir que es positivo? Y si no lo es, como así lo parece, ¿a qué se ha debido y qué hemos hecho para modificar las cosas? En este sentido ¿hasta que punto hemos cambiado los métodos, los modelos y la estrategia que nos ha traído hasta la presente situación? ¿Hasta qué punto, bajo el argumento de “no podemos dar pasos hacia atrás” hemos huido hacia delante para darnos cuenta, justo al borde del precipicio y todavía sin rectificar el rumbo, de a donde nos llevaban esas huidas adelante?
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