| Cuestionario para el Manifiesto Programa del PCE
Conclusiones del debate del Partido Comunista de Galicia del cuestionario para la elaboración del Manifiesto Programa
Partido Comunista de Galicia / 14 feb 07
Prólogo- bloque A
Prólogo. La agudización de las contradicciones capitalistas entrega más y más razones para redoblar esfuerzos en la tarea, de enorme dificultad,pero posible, necesaria y urgente de superar la barbarie capitalista.
No seremos los comunistas los que planteemos de manera dicotómica la pareja reforma – revolución. Ésta es nuestro objetivo y en ese proceso no desdeñaremos cuantos avances parciales se obtengan y nos acerquen a esa inaudita concentración de hegemonía que supone la revolución.
1.- El socialismo como proceso histórico de emancipación del proletariado que permitirá acabar con la explotación, alienación y necesidad capitalistas. Hito central de este proceso será la abolición de las relaciones sociales de producción burguesas, al convertir en colectiva la propiedad de los medios de producción bajo la dirección política de la clase trabajadora.
El socialismo supondrá la profundización de la democracia, la cual abarcaría todos los ámbitos de la vida social, liberada del angosto y deturpado recinto de un proceso electoral cada cuatro años, en la superestructura política.
El socialismo como proceso en el que se avanza en la consecución de la igualdad real de todos los seres humanos con independencia de la clase y el género, lo que supone integrar en nuestro análisis, propuesta y praxis la problemática del feminismo, en particular el de la igualdad.
El socialismo como relación con el medio natural que permita preservar la riqueza de su biodiversidad, el medio físico sobre el que vive la humanidad. Forma de producir en que las necesidades son racionalizadas, sometidas a razón, que no comprometan el porvenir de las generaciones futuras. Superación de la visión productivista que antaño se enseñoreó del socialismo, entendido como una suerte de cornucopia de la abundancia, en el que había más de todo que en el capitalismo.
El socialismo como un proceso de autotransformación personal, que nos permita dotarnos de los valores y prácticas congruentes con una propuesta que recualifica nuestra humanidad.
Señalar que se hace notar la confusión indeseable que pesa sobre el término socialista, que puede significarlo todo y no significar nada.
2.- Fase superior del proceso de emancipación social en el cual quedan superadas las clases de una sociedad reconciliada consigo misma y la naturaleza y en la que, por tanto, se extinguirá – superfluo ya – el Estado, estructura cuya razón de ser es gestionar la dominación de clase. El comunismo tendrá un carácter mundial, será un régimen universal. Lejos de cualquier arbitrismo, apenas tenemos brevísimos apuntes sobre él, movimiento real que permitirá la superación de las contradicciones vigentes de un momento dado, que garantizará que cada uno reciba según sus necesidades aportando según sus capacidades.
El trabajo será un ámbito de la realización humana, una prolongación de la humanidad consciente y creadora, en modo alguno esa sujeción enajenante que resulta de concebirse como un medio de apropiarse la plusvalía para la reproducción ampliada del capital.
Se quiere subrayar la importancia del comunismo – frente a las vulgarizaciones interesadas de los ideólogos de la burguesía – como la forma de organización social que permitirá el despliegue de todas las capacidades individuales, verdadero régimen de la creatividad humana.
3.- Un aprendizaje crítico inacabable en el coraje, la generosidad y la aprehensión de las alteridades, que nos transforma a nosotros en el proceso de transformación de la sociedad. Compromiso por adecuar nuestro quehacer a aquello que defendemos y proponemos. Militancia organizada, porque actos sin ideas e ideas sin actos resultan estériles en la lucha por la transformación social.
4.- Indiscutida vigencia. Nos aporta una identidad y un ideario básico al cuarto estado, al proletariado. Aporta los trazos generales de una concepción de la historia de la humanidad a través de los modos de producción, el papel motor de la lucha de clases,y el protagonismo central de un nuevo sujeto histórico – de carácter revolucionario -, el proletariado que será internacionalista o no será.
Fenómenos, entonces, incipientes son hoy más reales que cuando fue redactado: la creciente desposesión de l@s trabajador@s de los medios para producir; la exigencia de trastocar incesantemente las relaciones de producción con las secuelas de eterna inseguridad y movilidad..., la uniformización de la producción y el consumo, la aglomeración poblacional en las ciudades y la oposición campo-ciudad, la centralización de los medios de producción y la concentración de la propiedad de éstos con la secuela de la dominación de unos pueblos por otros, la burguesía como hechizera, aprendiz de brujo que conjura fuerzas productivas que la desbordan y comprometen el porvenir de la humanidad, etc.
5.- No es posible extender el carácter depredador de la naturaleza con el que las formaciones económicas y sociales del capitalismo desarrollado producen y consumen, pues se requerirían al menos cinco planetas según el nivel de consumo estadounidense o tres según el europeo. Afirmar, entonces, el carácter de bienes posicionales de nuestro modo de producir y consumir, esto es, se despilfarra aquí para que falte allí, para lo que se explotan recursos y trabajador@s en especial de los países empobrecidos hasta provocar un número de muertes por hambre y enfermedades evitables al día equivalentes a diez torres gemelas.
Planificación y austeridad; proceso radical e internacionalista de redistribución de la riqueza social producida; procesos de desarrollo social autocentrados.
6.- Necesidad de desarrollar un análisis en profundidad y compartido como organización de la experiencia soviética y de las causas de su implosión.
Enorme dificultad para hacer avanzar nacionalmente la construción socialista por las agresiones capitalistas para bloquear su desarrollo, por ejemplo, Cuba. En todo caso los procesos de transformación social que apuntan a esa línea requieren de todo la solidaridad internacionalista para resistir y avanzar, contagiando su derredor. Las dinámicas específicas de transformación social necesitan de un horizonte internacionalista de convergencia. Por supuesto no hay que caer en el idealismo que supone concebir un desarrollo simultáneo de las contradicciones y luchas sociales que condujera al mismo socialismo a la vez y en todas partes.
La propia dinámica del desarrollo capitalista conforma bloques regionales, marcos propicios desde los que plantear el proceso de construcción socialista.
Bloque B
7.- La derrota de la clase trabajadora y sus organizaciones ha permitido el despliegue de una sistemática de agresiones en lo económico y social, político e ideológico. El paro y la precariedad como elementos centrales para disciplinar y hacer retroceder a la clase, el endurecimiento de las condiciones laborales, la pérdida de derechos o la imposibilidad real de ejercerlos, el agravamiento de la explotación al punto de hacerse no sólo por la vía de la plusvalía relativa sino también de la absoluta, al prolongarse las jornadas de trabajo; en suma la fragmentación material y cultural de la clase trabajadora. Bajo la trinidad del mercado, la competitividad y el crecimiento sostenido se nos empuja al ejercicio gladiatorio de nuestros egoísmos a través de la competencia, frente a la razón que nos induciría a la cooperación.
Empeoramiento relativo o absoluto de las condiciones de vida de l@s trabajador@s: aparición de los trabajador@s pobres, y feminización de la pobreza. Señalar que las mujeres trabajadoras en este contexto de violencia social sigan a padecer una doble explotación, de clase y género.
Privatizaciones, desregulaciones ( regulaciones a favor del capital ) y exenciones, bonificaciones y rebajas fiscales / fraude fiscal como otras vías para redistribuir la riqueza a favor de la burguesía.
La mercantilización de todos los ámbitos de la vida social, reducidos a meros expedientes para valorizar el capital.
El ecocidio planetario a causa de la exigencia objetiva que tiene el capitalismo de un crecimiento ilimitado y depredador ( al sólo considerar el beneficio como su razón de ser ), lo cual choca con las capacidades finitas del medio, lo cual avanza un antagonismo entre el modo de producción capitalista y la preservación de la humanidad.
Crisis de la política que se vacía de cualquier contenido transformador para devenir espectáculo y gestión de asuntos menores por los capataces políticos del capital. Desafección de la ciudadanía, de la clase en particular, por una política que es entendida como medio – inmoral – de ganarse la vida y no como el ejercicio colectivo y consciente que permite transformar la sociedad en un sentido de igualdad y libertad plenas y reales. Se configura entonces un nuevo sufragio censitario informal, que afecta en especial a la clase trabajadora.
Aumento de las desigualdades en el planeta tanto entre los países capitalistas desarrollados y los países empobrecidos cuanto intramuros de cada sociedad entre burguesía y trabajador@s. Reproducción renovada de dependencias neocoloniales mediante las fórmulas del intercambio desigual, los mecanismos de ajuste patrocinados por Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, la deuda externa y las fugas de capitales, la disciplina comercial de la Organización Mundial del Comercio al servicio de las grandes corporaciones y Estados capitalistas. Militarismo acrecido con guerras preventivas de resonancias fascistas y presupuestos militares en cifras superiores a los tiempos de la llamada guerra fría.
Como señalaba el informe político aprobado en el XVII Congreso del PCE, en el mundo actual, en el que las contradicciones del capitalismo se profundizan, el neoliberalismo está fracasando como proyecto histórico pese a su hegemonía política y social, necesitando de la guerra como un elemento estructural de defensa del sistema. Las regularidades propias de la evolución del imperialismo han experimentado cambios notables desde el punto de vista de sus formas exteriores, pero los procesos de fondo no han desaparecido. Una de las formas más evidentes de descomposición del capitalismo contemporáneo es la militarización de la economía. En la actualidad, los efectos negativos de la dominación del imperialismo, con la consiguiente inestabilidad económica, política y social, están relacionados de modo más estrecho que nunca con el complejo militar industrial. En este contexto, las ganancias obtenidas por las empresas integradas en el complejo militar-industrial son particularmente jugosas.
Su realidad actual sigue marcada por la agudización de las contradicciones del capitalismo monopolista, en forma de grandes transnacionales y multinacionales. El gigantismo de los monopolios hace que sus índices de actividad económica sean comparables con los de países enteros. Disponen de sus propias flotas mercantes, medios de transporte ferroviario y automóvil, sistemas de comunicaciones, redes comerciales, su propia policía, prensa, agencias de publicidad, etc. Además, el consorcio moderno está rodeado de una constelación de empresas proveedoras, subcontratistas y de comercialización, cuyo número se cuenta por miles. Si bien las pequeñas y medianas empresas pueden ser independientes en lo jurídico, en lo económico la mayoría se encuentran en una situación de dependencia total de los monopolios. Se trata de empresas subcontratistas sumamente especializadas que suministran sus productos a precios fijados de antemano, en cantidades y surtido concertados, o se encargan de comercializar la producción del monopolio en condiciones previamente determinadas. De hecho, la situación de tales empresas depende por entero de la firma principal. Los monopolios sacan ventaja de esta forma de organización, ya que en caso de crisis pueden sacrificar a los subcontratistas, manteniendo el volumen de producción fundamental en sus propias empresas. Para implantar y ejercer su dominación, el puñado de monopolistas recurren a los medios más implacables: medidas sistemáticas para rebajar los precios y arruinar a las empresas que no se someten a los monopolios, privación de mano de obra y créditos, etc. El hecho de concentrar en sus manos mayor cantidad de recursos trae más elementos de caos y crisis. A su vez, las crisis, al provocar la ruina de pequeños capitalistas, intensifican sumamente la tendencia a la concentración y al monopolio. Sin embargo, junto con el crecimiento de las cifras de ventas, activos y beneficios de las mencionadas corporaciones, se registra una disminución de las plantillas (Telefónica, Repsol, banca...)
Este fenómeno origina desproporciones en la estructura sectorial y perturba los procesos económicos, provocando fenómenos de crisis. Pero por grande que sea el poder económico de los monopolios, el cuadro quedaría incompleto si no tomáramos en consideración el papel de los bancos. Igualmente existen monopolios bancarios y una unión entre la industria y la banca: los directores de bancos entran en las directivas de compañías industriales, y los de éstas en las juntas de los bancos. Esta unión se completa con los vínculos que las unen al Gobierno. Los bancos se convierten en instituciones de carácter universal.
Las dos vertientes de concentración convergen en la formación del capital financiero, que establece su dominio sobre las demás formas de capital. La actividad del capitalismo contemporáneo muestra una enorme concentración del poder económico y, por consiguiente, del poder político en manos de la oligarquía financiera.
Existe un nexo de unión entre los grandes bancos con el Estado, y a su vez, en las directivas de los bancos y empresas se confían puestos a altos funcionarios del Estado, que agilizan los lazos del gran capital con el poder. La globalización capitalista es el reparto del mundo por el capital financiero.
Por lo tanto, detrás de las invasiones de Afganistán e Iraq, del intento de golpe militar y el acoso en Venezuela, de los ataques constantes a Cuba, de las provocaciones a Irán o de las revueltas provocadas en Ucrania y ahora en Bielorrusia, se perfila la sombra del capital financiero internacional, movido en todas partes por la aspiración al dominio, la opresión, la violencia y las guerras. El imperialismo es un fenómeno económico, que no puede considerarse al margen de la economía. Presentarlo como un fenómeno meramente político crea el espejismo de que se puede reformar la sociedad actual: puesto que el imperialismo es una política, se puede luchar contra la “mala” política sustituyendo un gobierno por otro. La lucha orientada exclusivamente contra la política no afecta a la base económica de los monopolios bancarios e industriales, y supone dejar intactos los cimientos del imperialismo.
Cabe pensar que el conformismo social que ha caracterizado a esta sociedad en los últimos tiempos esté directamente relacionado con la situación de monopolio que ejerce el Estado español con respecto a terceros países, especialmente en América Latina, amén de otros factores como un nivel de endeudamiento tan alto de las familias que convierte la dependencia respecto a los bancos en un imperativo.
Pero en ello juega un papel determinante la derrota sufrida por la izquierda, consumada fundamentalmente a través de un cambio de sus principios elementales por la asunción de valores de la clase dominante: se ridiculizan los principios del comunismo llegando a equipararlos a los del fascismo; se elogian la competencia y el individualismo frente a la solidaridad; se desmiente el análisis de clase por la mentira de que no existen culpables de la desigualdad; se extendió la idea de que es el empresariado quien moderniza el país; se consolidó la imagen de que los trabajadores y trabajadoras sólo son responsables si ceden a los sindicatos la negociación de la política económica del gobierno, y se acentuó una cultura sindical que desprecia la acción de base de los trabajadores; se convierte a la ciudadanía en pasiva, meros contribuyentes en lugar de activos permanentes de la democracia; se convierte la televisión en el principal medio de socialización cuando es el medio más privado en su uso; se destruye la cultura de la izquierda llenando las horas de más difusión con programas cargados de sexismo, violencia, competitividad y parodias del sufrimiento de los más débiles; se convierte en héroes a corruptos y se destruye el prestigio de los intelectuales honestos.
Y en este proceso de degeneración, las tendencias de carácter nacional cobran fuerza en la propia izquierda, favorecidas por el actual proceso de globalización del capitalismo, dándose los fenómenos de una disminución de la crítica al sistema económico en sus filas, la formación de una aristocracia obrera y la difusión y divulgación entre los trabajadores de corrientes ideológicas de carácter nacional que chocan con el marxismo.
Pensamiento único producido por los grandes medios de comunicación de masas, medios capaces de conformar, de producir subjetividades sumisas, con mecanismos de autocontrol, mediante la producción de simulacros de realidad. El ámbito de la comunicación se configura como uno de los campos de batalla centrales de la lucha de clases y en el que nuestras armas son más insuficientes.
Atomización de las personas, a las que se moldea con unas expectativas de realización que pasan por el consumo y la propiedad del individualismo posesivo.
8.- Paro y precariedad. Problemas para acceder a una vivienda. Degradación de los servicios sociales y los equipamientos públicos. Las familias actúan a modo de colchones temporales que amortiguan la dureza de la situación. Quiebra de los espacios de sociabilidad de la clase trabajadora. Aislamiento y privatización de nuestras vidas. Dominio de opiniones conservadoras y simplistas, sentido común ideológico burgués. Creación de pseudonecesidades alienantes.
9.- La derrota, siempre temporal, del movimiento obrero, su quiebra material y cultural, la falta de referentes políticos e ideológicos ha permitido al Estado transformar en legalidad los intereses de clase burguesa vencedores en los años ochenta, el programa neoliberal.
La traducción en las filas de la clase trabajadora es un binomio de miedo y resignación, con los trabajadores desmotivados social y políticamente, por el peso asfixiante de trabajos precarios y mal remunerados; por el narcótico de un consumo alienante en los estratos de clase con mejores condiciones materiales.
La sistematicidad de la violencia desplegada en estos años contra la clase nos indica que la burguesía sigue reconociendo la centralidad del conflicto capital-trabajo en la suerte que le cupa esperar a las formaciones económicas y sociales capitalistas.
Se constata la quiebra de la necesaria relación estratégica entre partido y sindicato para la transformación social.
El sindicalismo se encuentra ante una nueva clase obrera a la que no consigue dar una respuesta adecuada en lo que atañe a reivindicaciones y formas de participación y organización. Así el sindicato se reduce a los viejos trabajadores con empleo estable ( en buena medida en el sector público ). Importancia de superar las contradicciones entre los propios trabajador@s, integrar a la nueva clase y evitar el riesgo de corporativización. Necesidad de cambiar la vida sindical para que ésta responda a los intereses del conjunto de la clase; así en la participación y organización de los trabajad@s, la democracia y el asamblearismo, la firmeza en las reivindicaciones, etc.,
Necesidad de que el Partido se dote de una política para el movimiento obrero como prioridad. Política primero acordada en el Partido y luego desarrollada por tod@s en el seno del sindicato.
10.- La que nazca de nuestra práctica concreta, de nuestro activismo social y sindical, en la que la traslación de la política del Partido a esos ámbitos ( y el aprendizaje nuestro en esa interacción ) genere espacios de colaboración y simpatía, creando a la vez consciencia y movimiento.
La política de alianzas será, pues, no apriorística y se fundará en el acuerdo programático.
11.- La coherencia entre nuestro quehacer cotidiano y nuestra propuesta política. El cumplimiento riguroso de lo que proponemos. Decir la verdad, fiados a la aseveración leninista, que nos la devuelve revolucionaria.
12.- Los análisis y luchas feministas han puesto de relieve opresiones incrustadas en el núcleo patriarcal que aún perdura en el capitalismo y que es anterior al mismo. No podemos desconocer la sistemática de violencia material (más desempleo y precariedad, menos salarios a igual trabajo, límites de cristal en la vida laboral, opacidad de los intercambios no mercantiles, en especial, el trabajo reproductivo, feminización de la pobreza... ), física ( maltrato y crímenes de la violencia de género ) y simbólica ( cosificación y mercantilización ) de la mujer. Una lucha por la emancipación de la clase que ignore las situaciones de explotación existentes en el interior de la misma se verá comprometida en su propio desarrollo.
13.- No podemos dejar de incorporar la problemática específica del feminismo como parte indisoluble de la lucha de clases sin comprometer la suerte de un proceso de transformación social revolucionario. Si los clásicos del marxismo ya anotaron la necesidad de la lucha por la emancipación de la mujer , nosotros tenemos la obligación de actualizar y profundizar ese compromiso. La participación de la mujer en pie de igualdad en la lucha por la emancipación sólo refuerza a la clase y al Partido.
Bloque C
12.- Acuerdo en lo fundamental con su ideario político, aun reconociendo las insuficiencias y debilidades. Se valora la historia del Partido como algo valioso y susceptible de actualizarse en las luchas de hogaño. Reafirmación del valor de la teoría marxista. Se entiende que el Partido es una herramienta de lucha y que un@ comunista lo es cabalmente cuando está organizado, para así dar respuesta a la mirada profunda, racional y afectiva sobre el dolor de la humanidad. Partido como escuela de aprendizaje de un compromiso ético, militancia como construcción consciente de nuestra condición humana.
13/14.- Respuestas variadas, desde camaradas que tienen responsabilidades nacionales a comarcales, pasando por afiliad@s de base y algún simpatizante no afiliado. En general el nivel de militancia es baja en congruencia con la pobreza de la vida partidaria. También hay coincidencia en comprometer algo más de esfuerzo para mejorar la vida orgánica y el nivel de militancia, otrosí de mejorar las formas organizativas, en consonancia con las ambiciosas tareas acordadas en el XVII Congreso del Partido y en el XI Congreso del PCG.
15.- En los/as camaradas con más veteranía predominan las del estatuto de autonomía, los conflictos laborales y la huelga general del 88, así como las movilizaciones antiOTAN. En los/as camaradas más jóvenes la última ola movilizadora: LOU, Nunca Máis, contra la guerra de Irak. Luego hay otras: ampas, cooperativismo, en defensa del sector público, en favor de los saharauis,... un recuerdo especial merece la campaña de las 35 horas: explicación, defensa, recogida de firmas y final movilización en Madrid.
16.- Prensa y televisiones burguesas. Mundo Obrero y páginas web del Partido, Rebelión, Crisis Energética, libros, El Viejo Topo, Nuestra Bandera, Le Monde Diplomatique, et alia.
17.- Mayor visibilidad del Partido en la sociedad conforme acordamos en el último Congreso. Su fortalecimiento ideológico y formativo con escuelas en los diferentes escalones territoriales dedicando a ello el tiempo y los recursos proporcionales a su carácter central para el futuro del Partido.
Una mejora de la metodología organizativa, que avance en el sentido de sectorializar la militancia de manera flexible para suplir lo que no atiende la agrupación territorial. Mejora de la información avanzando entre otros en las suscripciones a MO Y Nuestra Bandera-Utopías.
Impulsar la partipación de los/as camaradas: que cada nuevo afiliad@ se convierta en militante asignándole una tarea concreta en el área de su preferencia y la entrega de la información y posición del Partido, y por supuesto formarlo política e ideológicamente.
Avanzar en la cohesión y la disciplina con la que los comunistas impulsamos nuestro trabajo. No puede haber camaradas que no sólo no cumplan lo que se acuerda en los órganos sino que incluso lo combatan en otros ámbitos, v.gr. IU o sindicatos. Se valoran los avances conseguidos desde la Conferencia Política y de Organización y el XVII Congreso y la resolución de profundizar esa línea democrática de respeto a lo acordado entre todos/as los/as camaradas.
Desarrollo de un programa y una posición política cada vez más desarrollada que abarque todos los campos : modelo de Estado federal, republicano, y solidario; potenciación de la economía social y la apuesta la autoorganización de los trabajadores/as, junto a otras pautas de consumo ético y consciente; cultura pacífica,que se refleje en unos presupuestos en extinción, contra las bases militares, y los crímenes del capitalismo; internacionalismo proletario frente a globalización capitalista ( urgencia de avanzar en la construcción de una nueva internacional sobre bases programáticas y con el firme compromiso de aunar a todos los que luchan por superar el capitalismo); construcción de un verdadero movimiento político y social, una IU antagonista de las políticas de derechas las haga quien las haga; intervención prioritaria de los/as comunistas en el movimiento obrero y en el sindicalismo con una posición común; la dfensa y extensión de los servicios públicos, escuela, sanidad, seguridad social, dependencia...
18.- Subordinación nítida de las tareas institucionales a los acuerdos adoptados en la propia organización. los/as representantes en las instituciones tienen que usar su pequeña fuerza para organizar fuera de las instituciones, ayudar a forjar contrapoderes sociales, ser cuerpos anómalos y no mimetizarse con el medio. Necesidad de un programa claro y minucioso que dificulte las ambigüedades y concesiones en la lucha institucional.
El Partido es la fuerza que está tratando de aglutinar a cuantos compartimos que aún es posible invertir el proceso de degradación de IU y devolverle el carácter antagonista que le permitió auparse como esperanza a mediados de los noventa.
Los democracia participativa es un elemento fundamental para recrear poder popular, acumular fuerzas y conocimiento para desafiar al orden social vigente. ¿ En cúantos municipios en los que gobernamos o cogobernamos los hemos puesto en marcha ? Sería un índice fiable del grado de coherencia entre nuestro discurso y nuestro quehacer. Sería un índice fiable de que sabemos emplear las instituciones para crear contrapoderes sociales con voluntad de erigirse en su desarrollo futuro en alternativas políticas.
19.- La revitalización de las sedes vendrá de la mano de la recuperación del partido y de su militancia; si nuestra militancia está presente, trabajando, en todos los campos de la vida social, eso será la savia que espante las telarañas de las sedes.
Secuencia de estudio, trabajo y movilización: sin estudio no hay un buen trabajo y sin éste no puede movilizarse a nadie.
20.- Lo antidemocrático y desmoralizador, lo inaceptable, pues, es la práctica que consiste en incumplir y atacar fuera del Partido lo que hemos acordado dentro.
Lo permanente : el marxismo y el compromiso por la construcción del socialismo y el comunismo y la organización de los comunistas en el Partido Comunista.
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