| Cuestionario para el Manifiesto Programa del PCE
Conclusiones del debate del Partido Comunista de La Rioja del cuestionario para la elaboración del Manifiesto Programa
Partido Comunista de La Rioja / 03 nov 06
PRÓLOGO ¿Es posible un cambio o sólo mejorar el capitalismo?
Como comunistas solo cabe una respuesta: no solo es posible sino necesario un cambio. Desde nuestros fundamentos ideológicos no podemos creer en el “Capitalismo amable”, que es lo que se ha empeñado en defender la socialdemocracia. El Estado del bienestar, que se creó como reacción a los triunfos obreros, intentaba hacernos creer que era posible que la clase trabajadora viviese en condiciones dignas dentro del Capitalismo. Las clases dominantes consideraron que era más beneficioso aceptar determinadas reivindicaciones del movimiento obrero que arriesgarse a una revolución como la se había producido en Rusia.
Sin el contrapeso que hacían, con todos sus errores, los países del Bloque Socialista, ese supuesto Estado de bienestar se desmantela, lo que conlleva una importante pérdida de derechos para la clase obrera. Esto nos hace ver en un periodo de auge económico los retrocesos en derechos para la clase trabajadora son continuos. Los jóvenes son la primera generación que, exceptuando periodos de postguerras, tendrán unas condiciones de vida inferiores a las de sus padres/madres.
Se afirma continuamente que el Comunismo fracasó, pero las actuales políticas demuestran que también la socialdemocracia ha fracasado como forma amable de Capitalismo.
Por otra parte se plantea como problema para el cambio la profunda desmovilización que hay en la sociedad y el cambio no parece visible a corto – medio plazo. No obstante es cierto que puede haber movimientos convulsivos en breve periodo de tiempo, como ponen de manifiesto las movilizaciones contra la guerra de Irak. No es necesario que haya una consigna de cambio del sistema como tal. La Revolución de Octubre por ejemplo se llevo a cabo con la sencilla consigna de “Paz, pan y tierra”.
Se señalan como positivos los movimientos de América Latina, tanto el afianzamiento de la Revolución cubana como el triunfo de Chávez en Venezuela y Morales en Bolivia, principalmente.
BLOQUE A
La definición de Socialismo y Comunismo esta muy marcada por la teoría marxista clásica. No obstante dentro de la sociedad actual esta terminología se aplica de distinta forma, así, en el Socialismo se engloban las actuales doctrinas socialdemócratas que plantean no un cambio del Sistema capitalista sino una serie de medidas dentro de éste que mejoran las condiciones de la clase obrera. De esta forma los intereses entre trabajadores/as y aquellos que tienen en sus manos los medios de producción coincidirían en muchos aspectos. El Comunismo en cambio plantea el antagonismo de clase y la imposibilidad de conciliar intereses, por ello necesaria la ruptura con este sistema.
Hay dos cuestiones que suscitan debate cuando planteamos la ruptura con el Capitalismo, y que están recogidas en el Manifiesto Comunista, primero, el acceso al poder de los trabajadores/as mediante la fuerza y segundo lo que las teorías clásicas definen como dictadura del proletariado una vez dentro de un Sistema socialista.
Dentro del primer punto se plantea la imposibilidad de un triunfo pacífico de la clase obrera, puesto que la burguesía va a tratar por todos los medios de mantener sus intereses económicos. Muchas veces se plantea como argumento contrario a esta tesis la Revolución portuguesa de los Claveles. No obstante en este ejemplo vemos que en Portugal, a pesar de fuera una Revolución pacífica, los claveles estaban en tanques y fusiles, es decir, que no fue necesario utilizar la fuerza pero ésta estaba en manos de la clase trabajadora como elemento coercitivo.
También se plantean los ejemplos de Chile y la victoria del Frente Popular en 1936 en España. En ambos casos el acceso al poder de las fuerzas progresistas se produce de forma democrática y pacífica pero la burguesía emplea como reacción la violencia para mantener sus intereses.
La segunda cuestión que se plantea en el debate es el concepto de dictadura del proletariado. Marx explicaba que la clase que posee los medios de producción ejerce una dictadura sobre la clase que no las posee, que además es la mayoría de la población. De esta forma el Capitalismo, al pesar de ser formalmente democrático, es la dictadura de la burguesía sobre el proletariado. Según esto, en la fase del Estado socialista, el Estado, gestionado por las clases populares, es el que tiene la propiedad de los medios de producción. Esto no quiere decir que la toma de las decisiones no sea democrática, de hecho, es fundamental que desde el comienzo del estado socialista se pongan en marcha formas de democracia participativa como fueron los soviets en la primera época de la revolución rusa.
Consideramos el Manifiesto Comunista de Marx y Engels vigente en sus ideas centrales que son la definición del modo económico dominante de producción y la lucha de clases. No obstante reconocemos que una cuestión fundamental en el siglo XXI como es la ecología no estaba recogida en el Manifiesto dado lo novedoso de este planteamiento dentro del desarrollo de la ideología comunista. Es imposible el sostenimiento humano del planeta con los niveles de consumo del primer mundo. No obstante entendemos que este problema no tiene solución bajo un modo de producción capitalista, donde se prima el interés económico de unas pocas personas antes que la sostenibilidad del planeta.
Sobre la última cuestión que se plantea en este bloque, si es posible el Socialismo en un solo país, consideramos que es imposible a largo plazo. Hay países que no se puede sostener económicamente a si mismos.
BLOQUE B
Asistimos al crecimiento de gigantescas corporaciones que superan límites de Estados y poder de Gobiernos. Organizaciones internacionales proporcionan el corpus legislativo y normativo a las multinacionales: FMI, BM, OMC…
En este panorama se mueve la actual Globalización capitalista, que en si misma tiene el germen de graves contradicciones y conflictos: tiene como principio un crecimiento basado en la economía de consumo. Esta premisa es inasumible, en un mundo finito, limitado, no puede haber un desarrollo indefinido con las consiguientes consecuencias: medioambientales, desigualdades sociales, fracaso del libre mercado como sistema de asignación de recursos, restricción de libertades y crisis de valores éticos y sociales.
Otro de los problemas que se reflejan en nuestro entorno en el cambio de modelo productivo. Hemos pasado de un modelo denominado “fordista” caracterizado por la concentración de trabajadores/as en grandes industrias a un modelo descentralizado de producción que necesita flexibilidad de mercado, lo que se traduce en temporalidad en el empleo, rotación y condiciones laborales precarias. Existen grandes industrias que mantienen las condiciones laborales frutos de la lucha y unión de sus trabajadores, que están siendo deslocalizadas. Se crean filiales a esas grandes empresas que realmente trabajan únicamente para una empresa matriz, pero las condiciones laborales de sus trabajadores son mucho peores. Hay un incremento muy importante del sector servicios en los países del primer mundo.
Las organizaciones de izquierdas, tanto partidos como sindicatos, debemos adaptarnos al nuevo sistema productivo, y estudiar la forma de organizar a la clase trabajadora desde estas nuevas condiciones, mucho más adversas para nosotros/as.
El movimiento obrero no existe al margen de las centrales sindicales, y los sindicatos no sirven como instrumento de lucha de los trabajadores, sino que se han instalado en un supuesto pragmatismo que nos ha conducido a la reducción de derechos conquistados.
Los sindicatos han renunciado a transformar la sociedad y se han convertido en meros gestores del sistema.
Los sindicatos desaparecen como correa de transmisión de los partidos. Además han entrado en temas que corresponderían más a partidos políticos con propuestas en muchos casos contrarias.
En general en todos los ámbitos hay un temor a decir lo que pensamos, lo que somos, como nos definimos y afirmar que somos contrarios al Sistema capitalista desde su raíz.
Se señala también el problema del voluntariado como sustitutivo de puestos de trabajo y como parche a las deficiencias que implica el sistema.
El mantenimiento del sistema tradicional familiar, propio sobretodo de los países mediterráneos, donde la influencia de la Iglesia ha sido mayor, hace que la familia tenga un papel de suplencia de las carencias del sistema: la imposibilidad de acceso a una vivienda para los jóvenes, la conciliación de la vida laboral y familiar y la atención a personas dependientes.
BLOQUE C
En el PCE falta debate político. No basta con el actual debate del Manifiesto, hay que debatir continuamente. El Partido debe tener vida propia sobretodo a nivel de elaboración teórica.
Toda discusión política pasa a los cargos institucionales. La política de movimiento obrero pasa directamente a los militantes que son cuadros en los sindicatos, especialmente en CC.OO. Hay que dar vida al Partido a través del debate y la discusión política.
Hay que retomar con especial insistencia la formación de los militantes, la creación de escuelas tanto a nivel Federal como en las distintas agrupaciones.
Los órganos de toma de decisiones del PCE son mastodónticos y poco prácticos. El CF actualmente no es un órgano de decisión colectiva. Habría que reducir el número de sus miembros.
Es necesario que el modelo de solidaridad que defendemos para el Estado lo llevemos a la práctica dentro de nuestro propio Partido. Hay una desigualdad financiera enormes entre la federaciones más fuertes y las débiles.
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